Por la lucha revolucionaria contra la represión policiaca del imperialismo
Hoy más que nunca presenciamos la impunidad con la que el imperialismo norteamericano puede actuar en política exterior, cometiendo un Genocidio en Palestina y bombardeando Venezuela ante la complacencia de medios y organismos internacionales. Esto no puede ser posible sin ejercer al interior del país una sanguinaria dictadura con la misma impunidad.
Luego de miles de redadas organizadas en todo el país, Renee Good fue asesinada por los agentes del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) enviados por Trump para expulsar a los migrantes que sostienen, en las peores condiciones, las industrias estadounidenses. Esta es la misma brutalidad policial con la que se asesinó a George Floyd en el anterior gobierno gansteril de Trump en la misma Mineápolis. Es la misma política represiva con la que se persigue a migrantes y afroamericanos en todo el país.
Miles han salido a manifestarse contra esta ofensiva hacia el mismo pueblo estadounidense exigiendo la salida de las autoridades federales y antimigratorias de sus Estados. Esto no puede verse como un simple “abuso de autoridad”, es la coherencia de una política de guerra contra los trabajadores, el año pasado se registraron decenas de muertes como producto de persecuciones migratorias ordenadas desde el inicio del mandato de Trump. Esta cifra récord es la misma registrada en 2004 bajo el mandato de Bush.
Esta poderosa fuerza represiva creada en 2003 ha sido señalada por sus constantes redadas de terror que usa para capturar trabajadores inmigrantes. Más allá del discurso sobre enfrentar a “criminales peligrosos”, esta agencia ha detenido y deportado a cientos de miles de personas que en su mayoría no tienen antecedentes penales. Durante más de dos décadas y sin importar el gobierno de turno, se lleva acabo la detención y tortura impune de trabajadores que terminan muriendo en las cárceles por las condiciones a las que son sometidos.
Las mayores detenciones se han producido en Texas, Florida y California. Es precisamente en este último Estado donde la población latina salió a enfrentar esta política de terror incendiando las calles en Los Ángeles. Esta demostración de fuerza el proletariado latino señala el camino para vencer esta política criminal que se ha ensañado contra los sectores más vulnerables en el corazón del imperialismo. Se debe avanzar en conquistar autodefensas armadas para aplastar la policía asesina como en los 60, y desarrollar asambleas y organismos de lucha independientes de toda fracción burguesa.
Basta de las ilusiones en los demócratas que, como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, acaba de subir la tarifa de transporte. Y basta de confiar en líderes que nos llaman a sostener los rezagos de democracia en Washington, que con sus votos mantienen una carnicería en los países oprimidos.
Es en estos precisos momentos donde se debe abrir paso la lucha revolucionaria en el centro de capitalismo mundial. Las condiciones de crisis y convulsiones en el planeta demandan la caída revolucionaria del imperialismo perpetrador de muerte y destrucción. Las manos que enterrarán a este gobierno de terror son las de los millones de trabajadores inmigrantes que junto a sus hermanos explotados en todo el mundo sufren los ataques del régimen de guerra de Estados Unidos.
Ante las amenazas de Trump solo existe como respuesta la caída revolucionaria de los gobiernos lacayos que aplauden a nivel mundial el bombardeo en Venezuela. No existe burguesía en el planeta que sea capaz de enfrentarse verdaderamente al imperialismo. La democracia de los pueblos será defendida por los millones de obreros y campesinos que triunfarán solo al imponer su dictadura revolucionaria para gozar del respeto de sus recursos. Esta es la única política y salvación posible, como parte de la lucha hacia el socialismo internacional.
Se hace urgente la refundación de la Cuarta Internacional que combata a todos los ingenuos y traidores que tratan de sostener a última hora una defensa “legal” de las semicolonias más allá de toda ideología.