La lucha contra la persecución de los explotados también es internacional
La burguesía no se satisface con saquear las naciones mediante el robo del trabajo ajeno, de los recursos naturales y de cada cierto tiempo masacrar a los trabajadores en el mundo. Además, se necesita sostener sobre un Estado policiaco permanente para mantener el orden entre sus esclavos asalariados. Este aparato del régimen burgués, sin importar quien esté al frente del gobierno, sirve a los grandes intereses del capital.
Miles de trabajadores y explotados se encuentran en las cárceles de todos los gobiernos en el mundo. De esta manera los grandes empresarios aleccionan a la clase obrera, debido a que quienes tienen la osadía de levantarse contra sus gobiernos corruptos y no conseguir hacerse con el poder terminan en las mazmorras de la justicia burguesa. Así el levantamiento del proletariado árabe, traicionado por sus direcciones, terminó en gobiernos carcelarios como en Tunez, Libia, Siria e Irán con miles de presos en sus cárceles o en las mazmorras del imperialismo en Irak. Finalmente, todos estos gobiernos terminaron como nuevos sirvientes del capital, convirtiendo la región de Medio Oriente en una prisión.
Actualmente, solo en Israel existen casi 10 mil presos palestinos entre los que se encuentran mujeres y niños, quienes ahora son asesinados legalmente desde hace algunos meses. Todo esto solamente por tener la valentía de rebelarse contra la ocupación yanqui sionista de su histórico territorio.
Alrededor del mundo se han detenido a varios dirigentes sindicales y populares por denunciar el genocidio palestino, incluso en el Brasil de Lula se condena a trabajadores por alzar la voz contra la masacre sionista como el caso del dirigente de la CSP Conlutas, Zé Maria; mientras se absuelve de la condena a empresarios presos por violación. Es que no importa que un gobierno se jacte de ser favorable a los trabajadores, la justicia burguesa siempre termina favoreciendo a los ricos y deja morir en sus carceletas a los pobres.
Lo mismo sucede en el México de Sheinbaum que persigue a los normalistas en todo el país desde el 2021 por salir a defender la educación pública en un país que no deja de asesinar estudiantes. Decenas de estudiantes mantienen procesos judiciales o han sido expulsados por protestar contra la corrupción y el desfalco de sus instituciones. Del mismo modo, fueron detenidos y encarcelados Higinio Bustos Navarro (2021) y Kenia Hernández (2020), dirigentes campesinos y populares que luchan por los derechos de los pueblos indígenas y de la mujer.
Los levantamientos en Asia también dejaron a gobiernos que redoblaron el ataque contra los explotados como en Myanmar que después de un gran ascenso del movimiento de masas el régimen militar que tomó el poder de facto mantiene detenidos a más de 20 mil opositores. En 2024, la derrocada gobernante Hasina en Bangladesh había dejado a más de 10 mil detenidos y decenas de muertes por oponerse a su régimen, sin embargo, el actual gobierno que tomó su puesto mantiene las persecuciones deteniendo a jóvenes por críticas antigubernamentales en redes sociales. Las protestas en Indonesia del año pasado dejaron también miles de detenidos. Todas estas detenciones se enmarcan bajo leyes antiterroristas o de seguridad cibernética.
Esto deja más que en evidencia que los regímenes actuales ni siquiera respetan sus propias leyes “democráticas” y aprovechan cada situación para perseguir legal o ilegalmente a quienes se oponen o critican la corrupción y el saqueo en su propio país. Incluso en las grandes metrópolis capitalistas que se jactan de democráticas se persiguen a migrantes con cifras que llegan a decenas de miles en pocos meses. El ICE de Trump junto a los nuevos acuerdos en la Unión Europea para que la policía pueda allanar instituciones públicas, como hospitales, sin mandato judicial es la muestra más pérfida del sistema de detención y deportaciones que implementan los regímenes más “democráticos” del mundo.
Los trabajadores no pueden confiar su suerte en estas instituciones podridas que día a día y en todas partes los persiguen. Esto no se trata de un hecho aislado o de autoridades despóticas y corruptas, es un ataque sistemático de todo el sistema burgués contra sus principales enemigos: los explotados del mundo. La única manera de luchar verdaderamente contra esta política de persecución es enfrentándonos a todo el poder burgués y con ellos traer abajo sus sistemas judiciales que liberan a violadores, narcotraficantes y asesinos y encarcelan a valientes luchadores del pueblo explotado.
En cada región se van ampliando los marcos de detención y condena para las personas que protestan o se oponen a los crímenes que comenten sus élites gobernantes mientras se promueve la más descarada impunidad a verdaderos carniceros de las naciones oprimidas dejando libres a militares y policías. Solo un gobierno obrero y campesino podrá imponer una verdadera justicia contra los criminales, solo la dictadura de los trabajadores podrá liberar a nuestros presos por la valentía de pelear contra el capitalismo.
¡Libertad a los presos políticos que luchan contra el capitalismo genocida!