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¡Abajo el Estado Yanqui-Sionista de Israel!

Iran-israel

El Gobierno de Irán ha lanzado un ataque de drones contra Israel en respuesta al asesinato de uno de sus generales situados en su embajada en Siria. Si bien el avanzado sistema de defensa sionista ha impedido que el ataque produzca alguna víctima mortal hasta el momento (solo hay una herida de gravedad), se trata de una escalada internacional en la guerra que hace meses se viene librando en Próximo Oriente, ya que es la primera vez en la historia que Irán ataca directamente al Estado yanqui-sionista de Israel.

EEUU, por su parte, ha otorgado todo su respaldo y apoyo material a su colonia de ocupación en Palestina, como viene haciendo desde siempre, pero sobre todo desde el sorpresivo ataque de Hamás contra Israel hace ya medio año atrás. Es evidente que para EEUU está en juego la estabilidad de su enclave colonial y militar desde el cual mantiene a raya a los gobiernos burgueses árabes ricos en petróleo. Para Irán se trata de un antes y un después, ya que la posibilidad de una inminente invasión de Israel sostenida por EEUU se hace cada vez más probable, aunque Biden la haya descartado por el momento.

Si bien el respaldo formal al gobierno sionista de Benjamín Netanyahu ha ido decreciendo ante su amenaza de terminar de ocupar toda la Franja de Gaza incluida Rafah, la ciudad fronteriza con un millón y medio de desplazados, ahora los discursos cambian y tanto EEUU como las potencias imperialistas europeas han declarado su apoyo incondicional a Israel contra Irán. De esta manera parece evidente que la contraofensiva israelí terminará arrasando también Rafah, impidiendo incluso la llegada de ayuda humanitaria como se demostró con los bombazos lanzados “por error” sobre tres convoyes de alimentos.

Por todos estos crímenes sin nombre, ahora más que nunca se pone de manifiesto para la humanidad trabajadora consciente la necesidad urgente de la destrucción total del Estado yanqui-sionista de Israel, creado en 1948 sobre el desplazamiento sangriento de todo un pueblo, con el único fin de servir de megabase militar para el imperialismo occidental. Esta reivindicación elemental no supone el exterminio de la población de Israel, sino la recuperación por parte de la nación palestina de su territorio histórico.

Sin embargo, esta conquista democrática necesaria se hace imposible bajo los gobiernos de Hamás y Al-Fath, que solo han socavado las fuerzas de la resistencia palestina con su política abiertamente contrarrevolucionaria al servicio de la burguesía nativa que encarnan. Lo mismo sucede con Irán, cuyo gobierno reaccionario de los Ayatolás hace poco bañó en sangre un heroico levantamiento revolucionario encabezado por mujeres trabajadoras. Las acciones podridas e impotentes de terrorismo individual ejecutadas por Hamás contra Israel solo son la otra cara de esta política contrarrevolucionaria que ha impedido la emergencia de una nueva Intifada proletaria, es decir, de la movilización de millones de explotados contra el Estado de ocupación de Israel. ¡Estas son las únicas fuerzas vivas que podrán vencer a Israel!

Evidentemente, mientras los revolucionarios seamos una minoría en el movimiento de masas se hace necesario apoyar táctica y militarmente a los gobiernos burgueses que hoy encabezan la resistencia armada de la nación oprimida contra el imperialismo, como es el caso de Palestina. Pero para que este apoyo no se convierta en un respaldo político a la burguesía “oprimida” es necesario dejar en claro siempre que este apoyo es solo táctico y circunstancial, y que los únicos métodos antiimperialistas eficaces son los métodos de la revolución proletaria, es decir, la confiscación de bienes de los ricos para sostener el frente, la formación de organismos proletarios autónomos, la tierra para el campesino pobre, etc. Solo las organizaciones que dejan en claro que este apoyo es puramente táctico pueden probar que no están atadas estratégicamente al nacionalismo burgués.

Al mismo tiempo, debemos advertir a los obreros del mundo entero, que todas esas voces que repiten nuevamente el verso de que estamos ad portas o ya mismo en una “tercera guerra mundial” porque Rusia y China son supuestas potencias imperialistas disputándole el mundo a un debilitado Tío Sam, son parte de la estrategia justamente del imperialismo yanqui para terminar ocupando militarmente Moscú y Pequín, ante la parálisis política del proletariado mundial, anestesiado con esta mitología sin fundamento marxista. Que la guerra en Europa del Este y Próximo Oriente, podría escalar más a nivel internacional es completamente cierto, pero una Tercera Guerra solo será posible cuando verdaderas potencias como Alemania, Italia o Japón vuelvan a intentar recuperar sus viejas posiciones en la arena global.

Los internacionalistas debemos, entonces, continuar nuestra lucha contra todas estas formas de oportunismo que desvían el camino del proletariado y confunden la lucha de las nacionalidades oprimidas. Ahora más que nunca queda claro que solo el avance de la revolución socialista mundial puede traer abajo aparatos de genocidio como el Estado de Israel y junto con él las demás maquinarias militares que aplastan el derecho a la autodeterminación nacional de centenares de pueblos en el mundo.

¡BASTA DE SOCIALIMPERIALISMO, REFUNDEMOS LA CUARTA INTERNACIONAL!

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