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PERÚ:¡ABAJO EL GOBIERNO Y EL CONGRESO PATRONAL!

La derechización del gobierno de Pedro Castillo ya es un hecho consumado. Ha viajado hasta los EEUU para garantizar que protegerá a sus transnacionales, decretando también el ingreso de sus tropas a Perú. Ha concedido el fin de la “suspensión perfecta de labores” mientras deja intacto todo el régimen esclavista fujimorista y su salario mínimo del hambre. La Asamblea Constituyente ya no está en su agenda. Como habíamos advertido, Castillo es el nuevo Humala, el sombrero de un nuevo gobierno patronal de la CONFIEP.

El rol de Perú Libre

Sería un error, sin embargo, creer que Cerrón y Perú Libre no tendrían ninguna responsabilidad en este nuevo fraude electoral contra las esperanzas de obreros y campesinos. Es verdad que los cerronistas están criticando hoy la derechización de Castillo, pero no debemos olvidar que el mismo “senderista” Guido Bellido y la mitad de congresistas de Perú Libre, encabezados por el hermano de Cerrón, también estuvieron a favor del ingreso de tropas imperialistas al Perú. Solo Guillermo Bermejo y otros ocho congresistas del mismo partido votaron en contra[i]. Sin embargo, hoy, el exaprista Bermejo[ii] y la mitad de su bancada, han salido a defender al nuevo gabinete derechista de Castillo. Entonces, no estaríamos solo ante la “humalización” del gobierno de Castillo sino también del mismo Perú Libre, es decir, del nuevo Partido Nacionalista del Perú.

Y es que este es el resultado inevitable de toda organización vinculada a la burguesía nativa: apoyada en las masas busca regatear con el imperialismo, pero ante el menor cambio de la situación se pone de rodillas ante el capital extranjero. Los últimos tuits de Cerrón son simplemente una pataleta, que busca presionar a Castillo para evitar por lo menos que sea condenado a prisión. Perú Libre no representa ni nunca representó los verdaderos intereses de las masas explotadas del Perú. Nunca fue un partido “reformista” o “socialdemócrata” de clase media, como nos dijeron algunos. Desde el primer momento dimos a conocer que Perú Libre es un partido de empresarios nacionales, encabezados por Jhim Unsihuay, gerente de Kamaken SAC y Tawa Wanka SAC, empresas que firmaron contratos millonarios con el gobierno del Dr. Cerrón en Junín[iii]. Incluso la exhumalista María Agüero, dueña de una constructora en EEUU, confesó con orgullo que “en la bancada de Perú Libre también habemos (sic) empresarios exitosos”[iv].  

Para ser más precisos, Perú Libre sería un clásico partido de Frente Popular, es decir, un partido de la burguesía nacional y de sus agentes al interior del movimiento obrero y campesino. Partidos de este tipo fueron el APRA en sus orígenes, el PRM de Cárdenas en México, y el Kuomintang de Chiang Kai-shek en China. Ejemplos hoy los tenemos en el MAS de Evo Morales en Bolivia. Para Trotsky estos partidos forman parte de un tipo de régimen dictatorial especial que impera en los países atrasados, donde el gobierno se ve obligado a oscilar no solo entre las clases nacionales sino entre estas y la burguesía extranjera. De esta oscilación surgen giros a la izquierda como la expropiación de la International Petroleum Company a manos de Velasco Alvarado, pero también giros a la derecha como la Masacre de Huanta a manos de este mismo militar nacionalista. Así, la rápida subordinación de Castillo al imperialismo sería una oscilación a la derecha apoyada en la derechización de la pequeña burguesía, tendencia que se viene desarrollando por años, y que la falsa “revolución del bicentenario” no hizo más que reforzar.

La degeneración del bicentenario

Efectivamente, una de las razones de la actual bancarrota política de Perú Libre y sus lacayos reformistas es, además de su estupidez inherente, la confusión producida por el sorpresivo triunfo electoral de Castillo, triunfo que se supone estaría conectado con la “revolución” que provocó la caída de Merino hace un año atrás. Así, el pronóstico de Francisco Durand de que en estas elecciones triunfaría un candidato de izquierda parece haberse cumplido. Sin embargo, como ya hemos explicado en otros artículos[v], en primer lugar, esta supuesta revolución fue en realidad la movilización del estrato superior de la pequeña burguesía de Lima arrastrando a sus estratos inferiores, con el apoyo de la prensa burguesa[vi] bajo la consigna de impedir la vacancia “inconstitucional” del empresario Vizcarra, que aun contaba con el respaldo de la mayoría del país[vii]. De hecho, según la encuesta de IEP, el 95% de limeños estuvo en contra de su vacancia y pedía que sea investigado solo al terminar su mandato[viii]. Solo este dato derrumba el mito de que en Perú se habría desarrollado un proceso revolucionario que primero tumbó a Vizcarra y luego a Merino, como si estuviéramos en Buenos Aires el año 2001.  

Peor aún, luego de Manuel Merino vino Francisco Sagasti del partido sionista de Julio Guzmán. Sagasti no solo profundizó la persecución política, sino que masacró la primera gran huelga nacional de los trabajadores de la Agroindustria, masacre apoyada en la indiferencia o incluso respaldo de la mayoría de la “generación del bicentenario”. Sagasti termina su mandato con 52% de aprobación[ix] y es en este contexto que se produce la sorpresiva irrupción electoral de Castillo. No obstante, ¿cuál sería la relación entre el voto rural y provinciano de Castillo y la “revolución del bicentenario” concentrada en la ciudad y la capital? Ninguna. Es más, Perú Libre estaba aliado a Unión por el Perú de Antauro Humala, partido repudiado por apoyar la vacancia de Vizcarra. De hecho, si hubo algún triunfador en primera vuelta ese fue la ultraderecha: “Si se suman los porcentajes de los tres candidatos de ultraderecha (Keiko, De Soto y López Aliaga) estos alcanzan un 34% de los votos, casi el doble del porcentaje obtenido por Castillo”[x]. Sin pretender reducir todo el análisis a conteos y encuestas, lo cierto es que estas cifras reflejan tendencias que venimos advirtiendo desde hace años atrás[xi].

Este predominio político de la derecha burguesa tampoco cambió con la campaña por la segunda vuelta, por el contrario, la derecha no solo movilizó a miles contra Castillo, sino incluso tuvo la audacia de preparar abiertamente un nuevo golpe militar desde la Base Naval de Montesinos, intentona abortada solo a último momento[xii]. Por otro lado, para nadie debe ser un secreto que Castillo gana la segunda vuelta únicamente porque se enfrentó a la candidata más impopular de la derecha peruana: si hubiera competido con López, De Soto o cualquier otro, habría perdido de forma vergonzosa. Así, es en estas condiciones reaccionarias que Castillo empieza a ejercer su precario mandato, aceptando formar un gobierno de coalición entre la derecha paleoliberal (Francke, Torres, etc.) y la izquierda burguesa bolivariana de Cerrón, coalición de arena que empezó a derrumbarse en menos de un mes con la salida exprés de Héctor Béjar[xiii], y que era insostenible por la absoluta impopularidad de Cerrón y su partido de empresarios dinámicos[xiv]. De hecho, como mostró la encuesta de julio del IEP, solo el 23% de peruanos estaría a favor de una nueva constitución y de un nuevo “modelo económico”[xv].

Esto no significa, evidentemente, que los revolucionarios debamos de abandonar la consigna democrática de Asamblea Constituyente, y la lucha contra este y todos los “modelos” de capitalismo: solo un cínico oportunista propondría eso. Lo que rechazamos aquí es la caracterización estúpida y reaccionaria de que en Perú estaríamos viviendo un proceso revolucionario como en Chile, donde se concedió la Constituyente para evitar la caída del gobierno. En Perú vivimos una realidad totalmente distinta. No estamos ante un ascenso obrero y campesino generalizado, sino ante la creciente movilización reaccionaria de todas las capas de la pequeña burguesía. Estas movilizaciones no son fascistas (aun), porque no están encabezadas por milicias ni buscan traer abajo el actual régimen presidencialista. Al contrario, estas movilizaciones apuntan precisamente a endurecerlo aún más, solicitando el cierre permanente del Congreso en favor de concentrar todo el poder en la Presidencia de la República.  

Esta ha sido la esencia de las movilizaciones pequeñoburguesas que se remontan al movimiento electoral No-a-Keiko y que continuaron con el respaldo al cierre del Congreso, a la cuarentena militar, y a la continuidad del mandato presidencial de Vizcarra, aun cuando ya se habían publicado las pruebas de su corrupción. Por esta razón, es que el Congreso Constituyente no es popular en las masas pequeño-burguesas, dado su rechazo general a toda institución parlamentaria en favor de un régimen bonapartista cada vez más puro, es decir, más apoyado en la dictadura personal de un caudillo civil o militar. La paradoja de la situación es que precisamente porque esta clase media está derechizada es que la derecha burguesa tiene este éxito electoral histórico que actualmente disfruta en Perú y que le permite formar una mayoría parlamentaria opuesta a la Presidencia, que también es de derecha, pero que se ve obligada, por su propia naturaleza bonapartista, a oscilar también hacia la izquierda, haciendo concesiones que la derecha parlamentaria no puede tolerar.

Así, por lo menos desde las elecciones del 2016, en Perú se viene desarrollando este conflicto burgués entre un Congreso derechizado y una Presidencia de la República oscilante. En este contexto, las movilizaciones contra el Congreso en apoyo de PPKeiko, Vizcarra o Sagasti, no se dieron porque este Congreso fuera de derecha, sino porque “entorpecía” la labor del caudillo presidencial de turno, porque perdía el tiempo discutiendo cuestiones que deberían resolverse de forma rápida y ejecutiva. Con la pandemia y la cuarentena, este argumento prodictatorial se vio reforzado, y sirvió de ideología de las movilizaciones en contra de la vacancia del empresario Vizcarra[xvi], al punto que incluso el conocido dirigente obrero Fernández Cachón fue acusado de corrupto por votar a favor de la vacancia de Vizcarra. Y aunque es verdad que muchos obreros fueron arrastrados a estas movilizaciones, estos se terminaron quedando solos cuando empezaron a levantar sus propias demandas contra la patronal[xvii]. En síntesis: este movimiento “antifujimorista” contra el Congreso, no es un movimiento progresivo, sino reaccionario, bonapartista, que no levanta ninguna consigna progresiva independiente, obrera, campesina o democrática.

El Perú sigue marcado, entonces, por las dos grandes tendencias reaccionarias que señalamos a principio de este año: “una vinculada a la ‘revolución del bicentenario’ contra la vacancia de Vizcarra, ‘revolución’ respaldada por todos los reformistas; y una tendencia contra esta ‘revolución’, tendencia alimentada con el escándalo del Vacunagate pero explotada por la ultraderecha, debido al apoyo de los reformistas a Vizcarra y a Sagasti”[xviii]. Ambas son tendencias de derecha, ambas son reaccionarias, pero presentan importantes diferencias. La primera tendencia, respaldo de nuestros últimos caudillos presidenciales derechistas o derechizados (Humala, PPK, Vizcarra, Sagasti y ahora Castillo), cuenta con el apoyo de las ONG, del feminismo burgués y de la prensa “independiente” (Rosa María Palacios, Gorriti, Hildebrandt, etc.). La segunda tendencia, que prepara el golpe militar pero táctica y circunstancialmente está usando el parlamento, es abiertamente fujimorista, conservadora y tiene el apoyo de la prensa monopolizada. Luego, como tendencia política minoritaria sobrevive el nacionalismo burgués, encabezado hoy por Perú Libre de Cerrón, tendencia que sufre la bancarrota internacional del movimiento bolivariano. Finalmente, como remate del mosaico político nacional, subsiste como apéndice del nacionalismo burgués, el reformismo pequeñoburgués, fraccionado en decenas de grupúsculos socialdemócratas, castristas, maoístas o seudotrotskistas.

Los verdaderos obreros trotskistas están más aislados que nunca, es verdad. Sin embargo, como dijo Lenin: “¿Debilidad numérica? ¿Pero desde cuando la política de los revolucionarios ha dependido de si son mayoría o minoría?”[xix] Los dirigentes oportunistas no pueden comprender esto, no pueden comprender que critiquemos su “revolución del bicentenario” aun cuando ellos mismos no sabrían explicar bien a sus bases por qué fracasa tanto la izquierda en el Perú.

El “trotskismo” bicentenario

La derechización de Castillo es un hecho consumado. Sin embargo, para estos reformistas, la ruptura de Castillo con el movimiento bolivariano no significa que haya sonado la hora de tumbarlo: al profesor hay que “corregirlo” presionándolo desde abajo. Así, los maoístas de Patria Roja declaran que: “Castillo tiene serias limitaciones [y esto] es pasto para lo que sería su ollantización por la derecha. Aun en ese contexto, toda medida que emita Castillo a favor del pueblo y los cambios contra el continuismo neoliberal, tiene que ser apoyada por todas las fuerzas de izquierda. Promoviendo y participando en la movilización popular en esos casos. Hacerlo con independencia, iniciativa y vigilancia popular, es una decisión correcta. Ello incluye la crítica justa, cuando es necesaria. […Hay que exigirle] Que no abandonen sus promesas electorales, sobre todo las de la segunda vuelta, que convocó a la mayor y amplia unidad.” [El subrayado es nuestro][xx].

Con un tono de voz ligeramente más alto, los morenistas del PST-LITCI plantean esencialmente lo mismo: “Hoy la solución a nuestros principales reclamos pasa por la exigencia que debemos realizar al gobierno del presidente Castillo. El nuevo gobierno fue elegido con el voto popular y obrero sobre la base de la promesa de un cambio y de atención a las principales demandas acumuladas por años. Estas promesas deben ser resueltas. […] Sin duda los trabajadores debemos posicionarnos en el campo de la unidad contra la ofensiva de la derecha y sus agentes políticos, pero sin renunciar a nuestra independencia, organización y lucha […] Por ello llamamos a los dirigentes de las centrales sindicales, federaciones y sindicatos a organizar la movilización y la lucha unificada con una plataforma que incorpore las principales reivindicaciones obreras y populares que Castillo se comprometió a atender.” [El subrayado es nuestro][xxi]. Igual que Patria, el PST reduce todo el programa de lucha proletario al cumplimiento de las promesas electorales de un extoledista, promesas de cambios cosméticos que ni siquiera llegan a la fraseología radical del ideario de Cerrón.

Así como hicieron campaña por Humala el 2011, una década después el PST vuelve a apoyar “críticamente” al nuevo títere de la CONFIEP. ¿De qué independencia política de clase habla esta gente? Esta palabra ha sido tan prostituida por estalinistas y falsos trotskistas que a veces no da ganas ya de pronunciarla. Sin embargo, la cuestión no es tan difícil de entender si leemos lo que el mismo Marx dijo sobre la verdadera independencia política de clase: “[Los obreros] no deben desorientarse y abandonar su trabajo por la consideración de que dividiendo los votos demócratas ayudan a los partidos reaccionarios. Tal argumento se aduce para engañar al proletariado. El avance que el partido proletario puede hacer con su actitud independiente es infinitamente más importante que la desventaja que resulta de tener unos reaccionarios más en la representación nacional”[xxii]. ¡Clarísimo! Sin embargo, el PST desprecia esto y sin vergüenza alguna plantea: “Votaremos por Castillo porque es la única herramienta concreta en el terreno electoral, para hacerle frente a Fujimori y compañía. Así lo ha entendido la vanguardia obrera y popular, y así lo comprendemos también”[xxiii].

Lo que debe entender la vanguardia obrera es que esta gente llamó a votar a Castillo para subordinar políticamente al proletariado a la burguesía que Castillo representa, así como hicieron cuando votaron por Humala, despreciando después al movimiento zonal que se puso en pie no solo para derrocar a su candidato sino también para superar la inercia de los sindicatos estatizados que el PST tanto añora dirigir, aunque representen solo al 5% de asalariados[xxiv]. Por esta razón, contra Castillo no plantean ninguna lucha revolucionaria, ninguna, ¡ni siquiera la revolución por etapas de Stalin o la revolución “democrática” del propio Moreno! Para el PST y, por supuesto, también para toda la fauna socialdemócrata y estalinista, actualmente no está planteada la caída del gobierno patronal de Castillo. Plantearlo así sería hacerle el juego a la derecha, nos dicen. La revolución debe ser postergada, ya que la tarea hoy es presionar a Castillo para que cumpla sus promesas, por muy mínimas y miserables que sean. ¡Y esta gente se dice trotskista!

Sin embargo, Trotsky condenó clara y furibundamente esta política de capitulación, que no la inventó ni Patria ni el PST: “’Bajo la presión y el control’ del Frente Único, Germain-Martin va a nacionalizar los bancos y Marchandeau va a mandar a la cárcel a los conspiradores reaccionarios, empezando por su colega Tardieu. La idea de la ‘presión y el control’ en lugar de la lucha revolucionaria, no ha sido inventada por Vaillant Couturier, la ha tomado prestada de Otto Bauer, Hilferding y el menchevique ruso Dan. El objetivo de esta idea es el siguiente: desviar a los obreros de la lucha revolucionaria”[xxv] (p. 48). Esto es lo que quieren los reformistas del PST, impedir que la lucha económica del proletariado se transforme en lucha política revolucionaria contra el gobierno que llamaron a votar, contra la policía que definen como obrera, y contra la casta de oficiales que en ninguna parte plantean desarmar. Por esta razón, llamaron también a acatar la cuarentena militar del hambre de Vizcarra, luego de apoyar su cierre reaccionario del Congreso. Por esta razón, marcharon también a la cola de la clase media en contra de su vacancia.

Los otros morenistas de Perú, los de Uníos-UITCI dirigidos por el Cochero Fernández Chacón, plantean prácticamente lo mismo que sus hermanos ideológicos del PST, la misma política de presión condenada por Trotsky: “señalamos que el gobierno de Castillo debe apoyarse en las organizaciones obreras, campesinas y sectores populares que le dieron sus votos y que ahora exigen sus más urgentes demandas”. Sin embargo, Uníos da un paso más allá y, quitándose por fin la máscara, le propone a un grupúsculo castrista unificar sus organizaciones, retomando el programa mínimo y máximo de la II Internacional: “En esa línea, vemos la necesidad urgente de unir a los revolucionarios, que acuerden con un programa de reivindicaciones mínimas y máximas, en pos de un gobierno de los trabajadores, que solo se obtendrá con la demolición del estado capitalista y sus instituciones burguesas.” [el subrayado es nuestro] [xxvi]. Recordémosles aquí, a los “trotskistas” de Uníos, lo que aparece en el programa fundacional de la Cuarta Internacional: “Entre el programa máximo y el programa mínimo no existía puente alguno. La social-democracia no tenía necesidad de ese puente, porque sólo hablaba de socialismo los días de fiesta. […] El viejo ‘programa mínimo’ es constantemente superado por el programa de transición cuyo objetivo consiste en una movilización sistemática de las masas para la revolución proletaria”[xxvii].

Otro grupo que proviene de la Internacional del revisionista Nahuel Moreno pero que ahora reivindica a los estalinistas Gramsci y Mariátegui, es el PTS de Argentina, partido-madre que en Perú ha formado su corresponsalía digital con la ayuda de un ex dirigente estudiantil del PNP de Humala[xxviii]. Esta organización también ha venido sosteniendo por izquierda la reaccionaria Presidencia de la República, que Trotsky planteó destruir como reivindicación democrática elemental: “¡Abajo la presidencia de la República, que sirve como oculto punto de concentración para las fuerzas del militarismo y la reacción!”[xxix]. Efectivamente, el PTS-filial-Perú también sostuvo por izquierda la cuarentena militar del hambre de Vizcarra, participando del 1 de Mayo virtual organizado por su matriz, llamando a los obreros a quedarse en casa para “protegernos del virus”, para luego llamarlos a luchar, ahora sí fuera del Zoom, pero no para defender sus intereses de clase, sino en apoyo del gobierno del empresario Vizcarra, a la cola de la clase media de Miraflores y la Molina[xxx], política criminal que demuestra que la consigna reformista de “cuarentena sin hambre” fue solo un pretexto para hacer retroceder al proletariado. Y todavía tienen sangre para criticar al Cochero por vacar a Vizcarra, planteando la “abstención” en lugar de llamar a la lucha revolucionaria en las calles[xxxi].

Y hoy, frente a Castillo, no pueden con su naturaleza gramsciana y buscando ganar “hegemonía” sobre las demás fuerzas reformistas, creen que no votar por Castillo debe ser tomado como una política revolucionaria, mientras no plantean su caída revolucionaria sino la misma política de presión condenada por Trotsky. Así, resucitando el programa mínimo socialdemócrata, plantean como “medidas urgentes” que debemos exigirle a Castillo: la “modificación” de la 728 en lugar de plantear la caída de todo el régimen laboral fujimorista; la formación de una comisión investigadora en el Congreso patronal en lugar de plantear su destrucción; el aumento del presupuesto sanitario en lugar de la confiscación de las grandes farmacéuticas; presupuesto para la olla común en lugar de la toma de los supermercados; y la nacionalización de empresas quebradas pero sin rechazar indemnizaciones, es decir, nacionalización al viejo estilo socialdemócrata[xxxii].

Un programa para la insurrección

Estos son solo tres de las decenas de grupúsculos reformistas pequeñoburgueses que infectan las organizaciones obreras, como fusil de repuesto del viejo estalinismo. Quizá no sean tan rastreros como la dirección de la CGTP pero esencialmente plantean el mismo programa de sostenimiento del aparato militar-policial de la burguesía. ¿O acaso es mentira que el morenismo plantea la captación de policías en lugar de su desarme? ¿O acaso es mentira que los PTS no plantean nunca el desarme de la casta de oficiales y la insurrección de los soldados rasos y solo buscan formar una exitosa bancada parlamentaria “de izquierda”? Esta gente, no tiene nada que ver con el fundador del Ejército Rojo y la Cuarta Internacional perseguida por la GPU. Por eso todos agacharon la cabeza frente a la militarización sanitaria del país, y se refugiaron en sus trabajos remotos, ONG y cuentas bancarias.

Por esta razón, rompieron la cuarentena que exigieron a los obreros respetar, únicamente cuando los líderes de la pequeña burguesía, los convocaron a movilizarse contra la vacancia de un empresario de la construcción corrupto. Por esta razón, es que mientras la Marina prepara un nuevo golpe de Estado, no están planteando ni el armamento del proletariado ni la insurrección de los soldados rasos; todo lo contrario, llaman a Castillo a cumplir sus falsas promesas, sin plantear jamás su caída revolucionaria y la de todo el aparato estatal burgués. Por esta razón, le ocultan al proletariado que una verdadera Asamblea Constituyente solo es posible bajo la dictadura revolucionaria del proletariado luego de una dura guerra civil. No se atreven a decir estas verdades elementales porque no son bolcheviques, son sindicalistas de Zoom, son guerrilleros de Facebook, son la izquierda que la burguesía necesita.

El NRCI ha publicado no solo una propuesta de programa internacional, sino también un programa de acción para Perú[xxxiii], aplicando la esencia del Programa de Transición a la realidad nacional conectada a la realidad latinoamericana y mundial. Nuestra lucha no es nacional, es mundial, nuestro programa para Perú es solo la refracción de un programa internacional que no es la suma de declaraciones nacionales sino un todo superior. Llamamos a los obreros conscientes e intelectuales honestos del proletariado, a discutir cada uno de sus puntos sobre la base de los principios del marxismo de Lenin y Trotsky. Nuestra tarea es de magnitud histórica, es una lucha generacional contra un sistema mundial. Pero la verdad está de nuestro lado y eso desbroza el camino, lo ilumina, y prepara las condiciones de nuestra futura victoria.  

¡POR UN VERDADERO PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO EN PERÚ!

¡POR LA REFUNDACIÓN DE LA CUARTA INTERNACIONAL!

 

 


[i] https://wb2server.congreso.gob.pe/spley-portal-service/archivo/MTAxOA==/pdf/PRL_106

[ii] https://ojo-publico.com/2712/audio-de-bermejo-contradice-juramento-democratico-firmado-por-castillo

[iii] https://elfoco.pe/informes/los-empresarios-detras-de-pedro-castillo/

[iv] https://www.youtube.com/watch?v=v-P592wjyhg&t=9685s

[v] https://zonaobrera.wordpress.com/2020/11/18/revolucion-anti-corrupcion-o-movilizacion-anti-vacancia/

[vi] https://www.tiendaelcomercio.com/collections/portadas-historicas/products/generacion-bicentenario-lima-22-de-noviembre-de-2020-el-comercio

[vii] https://www.ipsos.com/es-pe/la-gestion-publica-octubre-2020-encuesta-de-opinion-el-comercio-ipsos

[viii] https://andina.pe/agencia/noticia-el-95-lima-afirma-presidente-vizcarra-debe-culminar-su-mandato-segun-encuesta-819320.aspx

[ix] https://www.dw.com/es/sagasti-culmina-mandato-en-per%C3%BA-con-52-de-aprobaci%C3%B3n/a-58638315

[x] https://zonaobrera.wordpress.com/2021/04/14/ni-fujimorismo-ni-chavismo-votemos-por-la-revolucion/

[xi] “Es evidente que la pequeña burguesía se ha derechizado por lo menos desde la última elección donde Ollanta Humala venció a Keiko Fujimori con el apoyo de la izquierda reformista” (20-04-2016) https://zonaobrera.wordpress.com/2016/04/20/elecciones-en-peru-una-interpretacion-marxista/

[xii] https://zonaobrera.wordpress.com/2021/07/23/un-nuevo-gobierno-de-la-patronal/

[xiii] https://zonaobrera.wordpress.com/2021/08/25/castillo-de-arena/

[xiv] https://iep.org.pe/wp-content/uploads/2021/08/Informe-OP-Agosto-2021-completo.pdf

[xv] https://iep.org.pe/wp-content/uploads/2021/07/Informe-IEP-OP-julio-2021-final.pdf

[xvi] https://zonaobrera.wordpress.com/2020/11/14/ni-merino-ni-vizcarra-por-la-movilizacion-independiente-del-proletariado/

[xvii] https://twitter.com/rmapalacios/status/1334505090594590723?lang=es

[xviii] https://zonaobrera.wordpress.com/2021/03/17/abajo-la-trampa-electoral-2/

[xix] https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1916/dec/15b.htm

[xx] http://patriaroja.pe/opinion-acerca-de-cerron-castillo-y-el-gobierno/

[xxi] https://pst.pe/2021/08/22/a-retomar-el-camino-de-la-lucha/

[xxii] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/50_circ.htm

[xxiii] https://litci.org/es/66130-2/?fbclid=IwAR3VrKpjDA37PjqBWVt2RDiMWLyzde1n_Nyz9au-zM8Q4OD2_SeZ7Iq3bro

[xxiv] https://zonaobrera.wordpress.com/2015/07/01/el-reformismo-y-el-movimiento-zonal-dos-enemigos-irreconciliables/

[xxv] https://www.fundacionfedericoengels.net/images/PDF/trotsky_adonde_va_francia.pdf

[xxvi] https://unios-peru.com/carta-abierta-ante-la-convocatoria-al-encuentro-nacional-por-la-unidad-de-los-socialistas-al-servicio-del-pueblo

[xxvii] https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1938/prog-trans.htm

[xxviii] https://www.izquierdadiario.es/Se-funda-en-Peru-la-Corriente-Socialista-de-las-y-los-Trabajadores

[xxix] https://ceip.org.ar/Un-programa-de-accion-para-Francia

[xxx] https://elcomercio.pe/lima/sucesos/miraflores-varios-grupos-de-personas-se-movilizaron-para-protestar-ante-la-actual-coyuntura-politica-en-el-peru-nndc-noticia/

[xxxi] https://www.laizquierdadiario.pe/Las-reales-posiciones-de-Unios-y-Fernandez-Chacon-durante-la-crisis-peruana

[xxxii] https://www.laizquierdadiario.pe/Medidas-urgentes-para-la-clase-trabajadora-que-desde-el-gobierno-no-se-vienen-abordando

[xxxiii] https://zonaobrera.wordpress.com/2021/02/12/un-programa-de-accion-para-peru/

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