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FRANCIA: LA REBELIÓN DE LOS “CHALECOS AMARILLOS”

The New York Times relata los últimos acontecimientos en Francia de este modo:

“Demasiado poco, demasiado tarde: esa fue la respuesta esta semana de los llamados manifestantes de los ‘chalecos amarillos’ ante la repentina marcha atrás que dio el gobierno francés al aumento del impuesto sobre la gasolina. Los ‘chalecos amarillos’, quienes han convulsionado Francia con protestas violentas en las últimas semanas, afirman que quieren más, mucho más, y lo quieren ahora, no después: impuestos más bajos, salarios más altos, liberación del continuo temor financiero y una vida mejor”[i].

La descripción que hace la prensa imperialista de lo que está sucediendo en Francia es precisa: las demandas de los explotados franceses se han profundizado. Lo que nació a mediados de noviembre como una lucha económica de los trabajadores que usan automóviles (y que están obligados a usar chalecos amarillos) se ha transformado en una lucha política que ha incendiado las calles de París y que reclama la caída de Macron, el actual presidente de la Quinta República burguesa de Francia, elegido a principios del año pasado.

En el letrero se lee: “fin del mundo, fin del mes. Mismos culpables, mismo combate”

Combate callejero y Autoorganización

Los trabajadores del chaleco amarillo han conseguido además unir a otros movimientos como el estudiantil que hace unos días protagonizó un levantamiento que condujo a una dura represión policial. Sin embargo, el poderoso movimiento obrero fabril francés aún no se ha sumado por completo a estas luchas debido a la política traidora de sus direcciones sindicales reformistas que les impusieron la derrota cuando salieron a marchar contra la reforma laboral de Macron, el año pasado[ii]. No obstante, el levantamiento de la pequeña-burguesía pobre deja sin base al régimen bonapartista presidencialista francés y por eso este ya se ha visto obligado a retroceder, no sin dejar muertos, heridos y detenidos en el camino.

Para este combate los trabajadores se han autoorganizado por encima de las direcciones sindicales y de los partidos de la pequeña-burguesía “anti-capitalista”. Sus métodos de combate callejero (bloqueos, barricadas, molotov, etc.) son completamente opuestos a la política sindical de la burocracia de la CGT, apoyada en una podrida aristocracia obrera social-imperialista, y nos hacen recordar las acciones del movimiento proletario “La Noche en Pie”, surgido el año 2016 contra el “socialista” Hollande[iii]. Sin embargo, esto no quiere decir que los reformistas no estén infiltrados en el movimiento intentando socavar desde adentro esta lucha con su conocido pacifismo “democrático”. Este es el propósito, por ejemplo, de los sirvientes del frente político burgués de Jean-Luc Mélenchon.

Es burdo, por otra parte, el intento de algunos contrarrevolucionarios que se dicen socialistas, de descalificar este extraordinario levantamiento debido a la presencia de partidarios de la derecha “fascista” del Frente Nacional de Le Pen. Así como fue criminal definir como una revolución lo que fue una clara insurrección fascista en Ucrania, armada hasta los dientes, así es de criminal calificar de fascista o “derechista” a un claro levantamiento de trabajadores muy mal armados por culpa de sus direcciones reformistas y anarquistas, un levantamiento que no solo pide el fin de los impuestos regresivos sino también de los bajos salarios y el desempleo. En sentido totalmente opuesto, Le Pen está pidiendo nuevas elecciones[iv] y Florian Philippot ha reclamado el restablecimiento del orden[v]. Este es el “apoyo” que está dando la derecha a esta lucha, el mismo “apoyo” que están dando todos los partidos burgueses de “oposición” y sus lacayos reformistas.

Cómo será de progresivo este levantamiento que ya ha despertado a los trabajadores de Bélgica que también han salido a protestar en Bruselas vestidos con chalecos amarillos, en el corazón mismo de la “Unión Europea” imperialista. Y si alguna conexión tiene o debe tener en Ucrania es con las milicias obreras del Anti-Maidán que siguen resistiendo los bombardeos del gobierno fascista de Kiev y los golpes de “su gobierno” de Frente Popular apoyado por Putin. Lo que está en juego en Francia es el estallido de la revolución proletaria en Europa Occidental porque en Europa Oriental, en Grecia y en Ucrania, ya se inició a pesar y en contra de sus direcciones reformistas. La actual lucha en Francia no está conectada con el fascismo sino con la revolución proletaria de sus ex colonias árabes, con la resistencia antiimperialista en Malí, África, con la lucha de la Guyana Francesa por su independencia aquí en Sudamérica.

Una crisis económica mundial

Esto es lo que pretenden los reformistas, ocultar que todas estas luchas son el resultado de la descomposición sin salida del mismo sistema mundial capitalista, lo que pretenden es aislar la lucha en Francia para que no se unifique con las del “tercer mundo”, porque saben que en la unidad entre los obreros de un país atrasado y de un país avanzado está la clave para el triunfo de la dictadura del proletariado y del socialismo mundial. Este fue el rol que jugó principalmente el estalinismo durante casi todo el siglo XX apoyado en la maquinaria de un poderoso Estado obrero burocráticamente degenerado. Ahora continúan su trabajo los castro-chavistas, los socialdemócratas, los anarco-reformistas y también los falsos trotskistas, que compiten con ellos para ver quién es más sindicalista y parlamentarista[vi]. En Grecia los reformistas ya han demostrado lo que sería un eventual gobierno suyo: más hambre, más represión, más “Troika”[vii].

Si la crisis viene del capitalismo mundial, entonces, la única salvación pasa por su completa destrucción. En esto están de acuerdo también, formalmente, los reformistas de los partidos “anti-capitalistas”. Sin embargo, su crítica se limita a la economía, cuando se trata de la cuestión política allí se acaban todas las frases y aparecen nítidamente las ideas de Mitterrand, Bernstein o Stalin. El armamento de los trabajadores, la formación de comités de soldados rasos y el desarme de la policía y de la oficialidad del ejército están fuera de sus perspectivas políticas. Su sueño es “tomar el poder” burgués para sacar leyes “a favor de los trabajadores”. A la Comuna de París oponen la alcaldía “socialista” de París, a la dictadura del proletariado oponen la dictadura de la “asamblea nacional” burguesa. Estos son en realidad los bisnietos políticos de los “socialistas” que votaron a favor de la primera guerra mundial o de los centristas que se opusieron a ella con frases pacifistas.

La única salida es la conquista de la dictadura del proletariado con apoyo de todas las clases explotadas de Francia, dictadura basada en la más amplia y profunda democracia de sus propios organismos de decisión y combate, dictadura que impondrá con el terror de sus milicias la confiscación de los bancos, de las fábricas, de las tierras, de los centros comerciales y de los medios de transporte y de comunicación, de los centros de enseñanza y de las propiedades de las iglesias, todo bajo control directo de sus trabajadores. Dictadura que reorganizará la economía sobre bases socialistas y cuya sobrevivencia dependerá de su extensión inmediata a nivel internacional. No puede existir, por tanto, revolución socialista triunfante en Francia sino se transforma inmediatamente en revolución socialista europea. Los Estados Unidos Socialistas de Europa, esa debe ser la consigna internacionalista de todo obrero consciente francés. Por último, es evidente también que la única solución a la tan mentada cuestión ecológica es la planificación socialista mundial.

Sin embargo, contra las fantasías desesperadas del anarquismo, los marxistas sabemos que sin una dirección internacional del proletariado no puede haber dictadura del proletariado. Esta es la principal lección de la guerra civil española, traicionada no solo por Stalin sino también por los anarquistas, guerra de clases que debemos pelear porque se desarrolle también en Francia. Por esta razón, debemos ahora más que nunca llamar a poner en pie una dirección internacional que organice un partido obrero revolucionario en Francia. Los verdaderos trotskistas debemos colocar la formación de este partido y la refundación de la Cuarta Internacional como nuestros objetivos estratégicos fundamentales por los cuales debemos empezar a trabajar desde ahora mismo.

Consignas de transición

Y contra el anarquismo y el sectarismo en general, debemos también esbozar una orientación táctica que nos permita establecer un puente entre el actual nivel de conciencia y organización del proletariado francés y la conquista de la dictadura del proletariado, no como frase propagandística, sino como realidad tangible. En primer lugar, debemos constatar que estamos en un momento del desarrollo de la lucha del proletariado donde no ha coincidido el levantamiento del proletariado fabril con el de las clases medias empobrecidas. Como dijo Trotsky, muy pocas veces maduran al mismo tiempo todas las condiciones necesarias para el triunfo de la revolución socialista. Este desarrollo desigual y combinado del proceso de lucha de los explotados franceses, bajo un ritmo lento, sin saltos, es una señal clara de que aún nos encontramos en una etapa de transición hacia una verdadera etapa revolucionaria, de guerra civil.

Sin embargo, los trabajadores franceses ya vienen por varios años experimentando esta etapa transitoria, por lo menos desde las huelgas del 2008 y 2009, es decir, nos encontraríamos ya en la parte final de esta etapa y ya cerca del estallido de la guerra civil revolucionaria. Justamente por esto se hace más necesario y urgente que nunca la agitación inmediata por el armamento de los explotados, por la puesta en pie de comités de autodefensa, consigna de combate que está totalmente ausente de los discursos de los reformistas y también de los anarquistas que han hecho de las piedras y de las molotov un fetiche para desarmar y desorganizar a los trabajadores de la mano de su conocida fraseología contra toda centralización y disciplina revolucionaria.

La puesta en pie de comités de acción, como organismos armados de doble poder es la otra consigna urgente, organismos que deben ser centralizados en un gran Congreso de todos los Explotados, al que se envíen delegados de los desocupados, de los no sindicalizados, de los inmigrantes y de todos los barrios empobrecidos de Francia, delegados revocables en cualquier momento por sus bases. La lucha “intermedia” por verdaderos soviets, es la consigna que está a la orden del día en Francia. Junto con la eliminación de todas las reformas laborales, de los impuestos regresivos y de la mano de la exigencia de salario y empleo móvil, se debe plantear también la confiscación inmediata y bajo control obrero de las grandes petroleras francesas y de todo el sector energético, directamente responsable del último gasolinazo.

Evidentemente la consigna democrática de “Asamblea Nacional” contra la Quinta República bonapartista es una consigna válida, sin embargo, aislada de la agitación inmediata en favor del armamento y del doble poder se convierte en una consigna reformista contrarrevolucionaria totalmente opuesta a las acciones independientes de los explotados de Francia que precisamente han salido a las calles porque no confían o simplemente ya no creen en los métodos parlamentarios de la burguesía “democrática” y de la pequeña-burguesía “anticapitalista”. Lo que buscan estos reformistas con su democracia caduca del XVIII es impedir la irrupción del proletariado fabril, su armamento y unificación con las demás clases explotadas.

Solo en esta alianza revolucionaria yace la única perspectiva posible de victoria, cualquier otro camino conduce al triunfo de la burguesía que combinará sus concesiones con la represión más brutal hasta lograr la derrota definitiva del movimiento. El proletariado mundial no puede permitir este desenlace, debe exigir a sus direcciones reformistas la coordinación inmediata de acciones en apoyo de sus hermanos de clase de Francia. El proletariado francés debe vencer, de eso depende ahora el destino de todos los parias de la tierra.

¡VIVA LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES DE FRANCIA!
¡ABAJO EL REFORMISMO, REFUNDEMOS LA CUARTA INTERNACIONAL!

[i] <https://www.nytimes.com/es/2018/12/07/chalecos-amarillos-francia/>

[ii] <http://nrci.org/blog/2017/12/28/francia-en-la-encrucijada/>

[iii] <http://nrci.org/blog/2016/06/23/francia-la-revolucion-busca-abrirse-paso/>

[iv] <https://www.washingtonpost.com/world/2018/12/04/frances-protests-mark-broader-crisis-western-democracy/?noredirect=on>

[v] <https://www.nytimes.com/2018/12/07/world/europe/france-protests-yellow-vests.html>

[vi] La LIT-CI dice tener diferencias con los pacifistas del FIT, sin embargo, el instinto revolucionario francés, que tantos farsantes ha desenmascarado en la historia, ha provocado también una espontánea unificación de las fuerzas revisionistas. La LIT-CI ha publicado en su sitio web oficial la declaración de los parlamentaristas del PTS en Francia, cuya esencia contrarrevolucionaria pretende ser ocultada tras algunas consignas de transición elementales. <https://litci.org/es/menu/mundo/europa/francia/clima-insurreccional-toda-francia-amplifiquemos-organicemos-la-movilizacion/>

[vii] <http://nrci.org/blog/2016/03/15/grecia-la-revolucion-socialista-debe-triunfar/>

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