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¡VIVA LA LUCHA DE LOS EXPLOTADOS DE COLOMBIA!

Los explotados de Colombia han salido nuevamente a las calles, esta vez para ajustar cuentas directamente con la policía asesina al servicio del capital, destruyendo cerca de un tercio de sus puestos de detención y tortura llamados CAI. Esta fue la respuesta de las masas al asesinato cobarde de un estudiante de derecho, cuyo único delito fue violar la cuarentena militar del hambre impuesta por el gobierno de Iván Duque.

Detrás de esta explosión espontánea de indignación se encuentra la miseria diaria en la que viven los trabajadores colombianos bajo el capitalismo, miseria y opresión agravada por la cuarentena impuesta supuestamente para proteger la salud de la población, aunque solo la élite pueda encerrarse indefinidamente sin morir de hambre. Los obreros necesitan producir, los campesinos cosechar y los ambulantes comerciar; la cuarentena carcelaria no podía más que arrojarlos a condiciones extremas de vida y por esta razón en Colombia se ha pasado de los pañuelos rojos de los hambrientos, a la insurrección abierta contra el aparato militar-policial, siguiendo los pasos de sus hermanos de clase de EEUU.

El gobierno de Duque ya había levantado la cuarentena pero con ciertas “restricciones” que sirvieron de excusa para que la policía cometa un nuevo crimen contra los trabajadores. Este se suma a una larga lista de asesinatos a dirigentes obreros y campesinos, muertes que no se detuvieron con la firma de la paz con las FARC el 2016; por el contrario, estos crímenes han ido en aumento gracias a la acción de fuerzas paramilitares protegidas por el Estado burgués. Un asesinato más como el sufrido por el joven Dilan Cruz durante las protestas contra Duque en noviembre del año pasado. Las masas explotadas venían entonces acumulando años de injusticia y esta vez encontraron la ocasión para ajustar cuentas con sus asesinos, combate que ha cobrado la vida de trece trabajadores.  

El gobierno ha acusado a los remantes guerrilleros de organizar estas acciones, sin embargo, ni en el pico histórico del conflicto armado se produjo la destrucción de más de 60 CAI. Esto solo puede ser el resultado de la acción de lucha del proletariado urbano, que cuando se levanta en masa se vuelve invencible, ya que se si no hubiera sido detenido por sus dirigentes, habría continuado hasta acabar con todo el aparato militar-policial burgués. Son únicamente las direcciones reformistas, ya sea desde las guerrillas o desde los sindicatos, las responsables del retroceso de las masas.

Primero las llamaron acatar la cuarentena de Duque en lugar de llamar a la confiscación de farmacias, bancos y supermercados. Luego, presionados por el levantamiento en EEUU, aprobaron la salida a las calles pero “bajo medidas de bioseguridad y exigiendo cuarentena”, es decir, llamaron a romper la cuarentena para volver a ella, una estupidez que bautizaron como “una ecuación política muy compleja”, mientras insistían en sus tradicionales consignas economicistas y pacifistas. Sin embargo, finalmente fue la acción espontánea de las masas la que conquistó un levantamiento fenomenal que de verdad aterrorizó a la burguesía y que ha puesto en crisis su dominio.

Los reformistas ahora buscan que las masas vuelvan a sus casas “en bien de salud” o que luchen pacíficamente cumpliendo todas las medidas de “bioseguridad”. ¡Traidores! Las masas ya despertaron y se han levantado contra la cuarentena del hambre que el gobierno y los dirigentes sindicales quisieron imponerles como ha sucedido en Líbano, EEUU, Serbia, Chile y Bolivia. Ahora pretenden contener su combate bajo organismos de huelga burocráticos, poniendo como meta la “reforma de la institución policial” o la “renuncia del ministro de defensa”. ¡Basta ya de reformismo! ¡Que la lucha continúe hasta la caída de Duque y la destrucción completa del Estado burgués! ¡El capitalismo no puede ser reformado, debe ser destruido!

Solo bajo la dictadura del proletariado y con el desarrollo de la revolución socialista mundial, las masas de Colombia y América Latina podrán conseguir la liquidación definitiva del hambre y de la represión a manos de los mercenarios de la burguesía. Los reformistas se oponen a este desenlace exigiendo que las masas se queden en casa acatando la cuarentena, contra ellos los verdaderos revolucionarios debemos reagrupar nuestras fuerzas refundando nuestro partido, la Cuarta Internacional y retomando su programa de transición fundacional.

Aplicado a la situación actual mundial y latinoamericana, el programa de transición plantea la necesidad de agitar consignas que sirvan de puente entre la lucha concreta de las masas y su dictadura revolucionaria. En el caso de Colombia, se debe partir del hambre y militarización provocada por la cuarentena, y la respuesta de las masas frente a ella; en lugar de llamarlas a paros y movilizaciones pacíficas, se debe impulsar la formación de comités de autodefensa y el contacto con los soldados rasos conscientes para juntos conquistar la destrucción de la policía y la caída del gobierno de Duque, bajo la más absoluta independencia política de clase.

Las masas deben poner en pie organismos de combate que se conviertan en organismos de poder, luchando por la expropiación sin pago y bajo control obrero de farmacéuticas, bancos y supermercados. Este es el único camino para salvar la vida de los infectados por COVID. Se debe llamar a luchar por la liquidación de las deudas, tratados y bases militares del imperialismo en Colombia, y también por una Asamblea Constituyente, como consigna democrática que solo puede ser realizada bajo la dictadura del proletariado con apoyo de todos los explotados.

Los revolucionarios no tenemos por qué descender a plantear consignas abstractas anarquistas para desenmascarar a los reformistas; bastó con formular la necesidad de romper con la cuarentena para que quedaran expuestos frente a las masas; estas desconfían cada vez más en sus direcciones y esto asegura al bolchevismo su lugar en el destino de la humanidad. La victoria del socialismo está garantizada en la medida de que los verdaderos socialistas no cedan a los vaivenes de la política pequeñoburguesa.

EN LÍBANO, EEUU, SERBIA, CHILE, BOLIVIA Y COLOMBIA: ¡UNA SOLA LUCHA CONTRA LA CUARENTENA MILITAR-POLICIAL DEL HAMBRE!


LAS ECUACIONES DE LA TRAICIÓN: LA POLÍTICA DEL MORENISMO EN COLOMBIA

No ha sido fácil resolver la discusión de salir o no salir a las calles, entre una burocracia que está por aconsejar y negociar con los gobiernos […] sin moverse de la casa, y los sectores que niegan la pandemia y llaman a salir a las calles […] porque la ecuación política es muy compleja: debemos movilizarnos, protestar contra los decretos de emergencia, pero nuestra consigna principal debe ser la exigencia del confinamiento con garantías[i].

Esto escribían los morenistas en julio, meses antes del estallido en Bogotá. Las masas ya empezaban a salir a las calles contra la voluntad contrarrevolucionaria de sus direcciones, y los morenistas se enredaban en sus propias contradicciones. Ni ellos mismos podían comprender como se podía unir en una misma fórmula política dos consignas totalmente opuestas: luchar en las calles y pedir cuarentena. Si se lucha en las calles, se rompe la cuarentena; si se respeta la cuarentena, ya no se sale a la calle. Hasta un niño de cinco años podría comprender esto. Pero para los morenistas la verdad no siempre es lo evidente, la verdad se oculta muchas veces en complejas ecuaciones políticas donde cuarentena es igual a movilización y dos más uno es cuatro.

Lo cierto es que desde el inicio de la pandemia el PST de Colombia y la LIT-CI a nivel continental no llamaron a la movilización, sino a quedarse en casa “para proteger nuestra salud” como si el proletariado no estuviera muriendo hace tiempo de decenas de otras pandemias. En Chile confesaron abiertamente que llamaron a “detener la revolución” por la misma razón[ii]. Es decir, no estamos ante organizaciones “centristas” como dicen algunos, sino frente a burócratas sindicales abiertamente contrarrevolucionarios. Por esta razón, ya en abril, la dirección de la LIT-CI sentenciaba la derrota del proletariado como resultado del COVID-19 y la supuesta necesidad inexcusable de la cuarentena[iii]. Sin embargo, el proletariado respondió a sus profecías derrotistas con extraordinarios levantamientos revolucionarios como los de Líbano, EEUU y Serbia, poniéndolos al descubierto.

Justamente en Colombia es donde estos reformistas ya preveían el contagio que provocaba la lucha del proletariado de EEUU en las masas, criticando su movilización de esta manera: “Uno de los argumentos de quienes – intentando mostrar una posición radical – convocan protestas aisladas de las bases y muchas veces anónimas fueron las protestas en Estados Unidos, pero son dos procesos distintos”. Aquí, para desertar de la lucha en las calles, los morenistas recurrieron a la vieja fórmula de las “particularidades nacionales”, política con la que el estalinismo traicionó cientos de luchas históricas, como la revolución española en la década de los 30 del siglo pasado.

Y ahora, frente al actual proceso de lucha abierto con el levantamiento en Bogotá, los morenistas insisten en que “hay policías buenos”, que son “trabajadores públicos”, que hay que apoyar su sindicalización y “ganarlos para la revolución”, una política condenada por Trotsky: “es la existencia la que determina la conciencia. El obrero, convertido en policía al servicio del Estado capitalista, es un policía burgués y no un obrero[iv]. Y, por supuesto, tampoco plantean la caída de Duque, sino salvar su gobierno exigiéndole el desmonte del ESMAD, la renuncia del Ministro de Defensa y el castigo de los policías homicidas[v].

Ahora bien, esta política del morenismo no es muy diferente a los planteamientos de otras corrientes autoproclamadas trotskistas. El FIT electorero ha llamado también desde un inicio a acatar la cuarentena militar de la burguesía, realizando “manifestaciones” virtuales por el Primer de Mayo mientras las masas de Líbano luchaban en calles, y “congresos continentales” digitales mientras los explotados de Serbia incendiaban el parlamento reclamando el fin de la cuarentena del hambre. Estos socialdemócratas dicen defender una línea de “independencia política de clase” y, no obstante, en países como Perú participan abiertamente de un partido burgués de frente popular como el Frente Amplio, que acaba de sostener con sus votos y “abstenciones” al gobierno fujimorista del empresario Vizcarra.

Cuarentena y lucha pacífica por una Asamblea Constituyente “sobre las ruinas del régimen” pero bajo el mismo Estado burgués, es decir, una constituyente bajo un nuevo régimen democrático; esta es la verdadera política del FIT y en esencia también la del morenismo. El FIT se esfuerza por diferenciarse de este último y, sin embargo, termina planteando la misma política contrarrevolucionaria a favor del “sí” a la constituyente impulsada por la oposición burguesa, haciendo uso del viejo pretexto oportunista de “acompañar la experiencia de las masas[vi].

Es que su objetivo estratégico no es la dictadura del proletariado sino un “gobierno de los trabajadores” a la cabeza del parlamento y ejército burgués, es decir, un gobierno “socialista” sin destruir al Estado capitalista, la misma política del gobierno de Ebert y Noske, responsable del asesinato de Luxemburgo y Liebknecht. Por esta razón, llaman acatar la cuarentena y no plantean ninguna consigna de transición que abra el camino a la guerra civil del proletariado. En realidad, cuando el proletariado libio o sirio se armó, estos traidores los tildaron de agentes de las sectas religiosas burguesas.

Es que todo su discurso “trotskista” es verso; son pacifistas, son electoreros, son “la izquierda” que necesita la burguesía y esto no se lo van a poder ocultar a la vanguardia consciente así cumplan sueño youtubero de los diez millones de vistas.  

[i] http://www.magazine.pstcolombia.org/2020/07/salir-o-no-salir-a-las-calles-protestar-para-exigir-una-cuarentena-con-garantias/

[ii] https://www.facebook.com/watch/?v=183378352758008

[iii] https://litci.org/es/menu/teoria/historia/covid-19-capitalismo-guerras-revolucion/

[iv] https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1932/enero/25.htm

[v] http://www.magazine.pstcolombia.org/2020/09/21s-vamos-por-un-paro-nacional-contra-el-paquetazo-de-duque-y-la-brutalidad-policial

[vi] http://www.laizquierdadiario.com/LIT-PSTU-la-Conferencia-latinoamericana-y-el-test-acido-de-Chile

 


CON LA BENDICIÓN DE MADURO, OBAMA Y FIDEL: LAS FARC CONSUMAN SU TRAICIÓN Y DESARME

Publicado en agosto de 2016[i]

La firma de un acuerdo final con la guerrilla de las FARC es el fin del conflicto armado. La mejor forma de ganarle a la guerra fue sentándonos a hablar de la paz“, ha declarado el jefe negociador del gobierno colombiano, Humberto de la Calle[ii]. De esta forma la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, ha consumado su capitulación al Estado burgués después de cuatro años de negociaciones y décadas de traiciones a los campesinos y obreros de Colombia.

Desde sus inicios las FARC plantearon con claridad sus objetivos contrarrevolucionarios ocultos bajo la fraseología del estalinismo: “invitamos a los campesinos, obreros, empleados, estudiantes, artesanos, pequeños industriales y comerciantes, a la burguesía nacional que esté dispuesta a combatir contra el imperialismo, a los intelectuales demócratas y revolucionarios, a todos los partidos y corrientes de izquierda y de centro, que quieran un cambio” (subrayado nuestro)[iii]. Este es el famoso programa de “revolución por etapas” con su mito de la “burguesía democrática” y que solo ha conducido a la derrota del movimiento revolucionario donde se ha impuesto.

Las FARC están repitiendo la historia que ya hemos visto en Nicaragua donde los sandinistas traicionaron la revolución oponiéndose a la expropiación de la burguesía con el apoyo de Fidel y luego entregaron sus armas para aceptar el juego electoral del imperialismo llevándolos incluso a la presidencia del Estado burgués bajo el TLC-USA. Ahora los Castro encabezan nuevamente la traición a la revolución latinoamericana, rociando de veneno pacifista la conciencia de las masas justo en momentos cuando más necesita armarse y expulsar del continente a las bases militares del imperialismo.

Los estalinistas se han rendido, pero los trotskistas no. A la cabeza de las masas sabremos alcanzar la única salida a los males presentes de la humanidad: la revolución socialista internacional.

[i] http://nrci.org/blog/2016/08/28/por-un-nuevo-caracazo-socialista-y-triunfante/

[ii] http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/24/colombia/1472064662_537059.html

[iii] http://www.farc-ep.co/octava-conferencia/programa-agrario-de-los-guerrilleros-de-las-farc-ep.html

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