You are here
Home > ESTADOS UNIDOS > ESTADOS UNIDOS | LA REVOLUCIÓN DE LOS EXPLOTADOS BUSCA ABRIRSE PASO

ESTADOS UNIDOS | LA REVOLUCIÓN DE LOS EXPLOTADOS BUSCA ABRIRSE PASO

¡Justicia proletaria para George Floyd!

El asesinato de George Floyd, a manos de la policía estadounidense, ha detonado una bomba que ya estaba a punto de estallar. Las masivas protestas y saqueos en múltiples ciudades de Estados Unidos son un reflejo de una rabia contenida, producida por la explotación y el hambre, y su prima hermana: la opresión racial.

Los antecedentes históricos de la lucha emprendida en los 60 se han volcado en los últimos años en protestas cada vez más frecuentes contra el asesinato racista de miles de trabajadores, mujeres y hombres negros, latinos, árabes, asiáticos, perpetrado por la policía con más número de muertes en sus manos entre los países desarrollados[1]. En el mundo son conocidos los casos de los afroamericanos Alton Sterling, Eric Garner, Tamir Rice o Michael Brown, siendo este último lo que desencadenó las radicales protestas en Ferguson en el 2014.

Esa es la “democracia” estadounidense que “garantiza” las libertades y derechos a sus ciudadanos. El sueño americano que muestra su mejor cara con el terror policial, que cuida a la burguesía y mantiene esclavizado y oprimido al proletariado. Por lo tanto, esta no es solo una lucha contra el racismo sino la verdad de un presente con un trasfondo aún mayor: la crisis económica mundial del Capitalismo y sus consecuencias. Crisis que se ha intensificado radicalmente estos últimos meses como consecuencia de la pandemia del coronavirus.

Los multimillonarios burgueses y sus economistas ya hablan, a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), de la “peor crisis económica mundial en 90 años desde la Gran Depresión de la década de los 30”[2]. La pandemia del coronavirus ha puesto en cuidados intensivos la economía de los países imperialistas como Estados Unidos, con una terrible ola de despidos masivos y una recesión que los pronósticos indican será muy difícil de superar, y esto por no hablar del estado de salud o mejor dicho, del desastre económico que les espera a los países más pobres.

Fuentes de la propia Casa Blanca han declarado que el desempleo ha aumentado al 14,7%[3] en el país del norte y pronostican que llegue a más del 25% en los próximos meses[4]. Tomando cifras oficiales de la propia burguesía, las cuales de seguro han tratado de reducir el asunto lo más posible, 42,6 millones de estadounidenses se han quedado sin trabajo[5], sumándose a los que antes de la pandemia ya estaban desempleados. 33 millones han sido despedidos y otros perdieron sus empleos como consecuencia de la cuarentena y las medidas sanitarias contra el COVID-19[6].

En las últimas semanas, más de 26 millones de estadounidenses han enviado solicitudes para acceder al seguro de desempleo, cifras que han superado todos los récords históricos. Si su solicitud es aceptada podrán sobrevivir por unos meses más hasta que encuentren trabajo (si tienen suerte), pero la realidad es que de cada 10 personas que presentan una solicitud, 3 o 4 son rechazadas y otras 2 no cumplen con los requisitos para ser elegidos[7]. Los subsidios de desempleo han provocado un gigantesco gasto fiscal del gobierno que ha sido usado como paliativo pero que a la larga no asegura que la oferta de empleo se reponga en los próximos años.

Sumado a las condiciones de vida que han empeorado, en Estados Unidos, si pierdes tu trabajo pierdes tu seguro de salud[8]. Un seguro de salud, que por no tener dinero, deja morir a los pobres de múltiples enfermedades todos los días en los hospitales. Por si esto fuera poco, ahora están muriendo de COVID-19 en su casa, y la cuarentena, la supuesta barrera contra la enfermedad, solo se ha convertido en su tumba que los ha llevado a morirse de hambre. La cuarentena ha impactado en Estados Unidos y pretende hacer pagar la crisis a la clase obrera, sobre todo a sus sectores más explotados que en este caso son los más afectados por la opresión racial, una “coincidencia” que la burguesía quiere mantener.

En este escenario, los sectores más explotados, principalmente integrado por negros, latinos, inmigrantes y blancos pobres, han despertado y se han decidido a luchar contra este sistema capitalista que los oprime y los explota día a día. No le temen al virus, a nadie ya le interesa, mueren de muchas enfermedades todo el tiempo. Además, es peor morir de hambre o asfixiado por un policía que morir de coronavirus. Prefieren morir luchando contra la opresión racista y el hambre que quedarse encerrados en casa esperando que llegue el virus; han roto la cuarentena en contra de la voluntad de sus propios dirigentes.

Las protestas ya no solo están vinculadas al movimiento Black Lives Matter (“Las vidas de los negros importan”), como la prensa burguesa nos quiere hacer creer, sino que ahora todos los oprimidos de la clase obrera han venido protestando sin distinción racial y con un mismo objetivo. Ya no están saliendo a las calles a luchar solo para buscar justicia por George Floyd, sino para buscar justicia para sus vidas, para buscar un mejor futuro para todos, han salido a las calles, quizás sin saberlo, a buscar el socialismo.

La verdadera justicia es la de los trabajadores

George Floyd murió asfixiado, con el cuello aplastado por la rodilla de un policía, en un acto de total brutalidad captado en los celulares de decenas de testigos. El policía Derek Chauvin y la banda de policías asesinos que lo acompañaban han sido despedidos de sus cargos y puestos en investigación.

Chauvin fue acusado primero de homicidio en tercer grado, es decir, aquel en que el homicida no tiene intención de causar la muerte (¡!) y luego, por la presión de las protestas, fue acusado de asesinato en segundo grado mientras sus cómplices recién han sido detenidos[9]. Es posible que esta acusación en los próximos años se tornará a favor de los asesinos, quedando libres otra vez o con una condena o sanción menor. Como sucedió en julio de 2014, cuando Daniel Pantaleo, un oficial de policía de la ciudad de Nueva York, sujetó por el cuello hasta la muerte a Eric Garner, un afroestadounidense de 44 años.

El caso provocó protestas en todo el país, pero cinco meses después de la muerte de Garner, un gran jurado decidió exculpar a Pantaleo de toda responsabilidad. Lo mismo sucedió con el policía Jerónimo Yanez, que detuvo a Philando Castile, un afroestadounidense de 32 años, cuando este conducía con su pareja y su hija de 4 años. Yanez disparó su arma siete veces asesinando a Castile. En 2017, sin embargo, en un juicio por jurado, Yanez fue absuelto de todos los cargos. ¡Qué indignante! Esa es la justicia del país más desarrollado, la justicia de los ricos, su gobierno y su policía.

De las más de 1000 personas que mueren al año en Estados Unidos por disparos de la policía, solo 7 oficiales son acusados por asesinato u homicidio. De estos, solo 2 o 3 son condenados cada año, la mayoría por homicidio[10]. Estos asesinatos están amparados por la ley que justifica el uso de la violencia y la fuerza letal (disparar y matar si lo consideran necesario) por parte de la policía en el trascurso de su trabajo. Según la interpretación de la Constitución que hace la Corte Suprema de Estados Unidos, esta establece que el uso de la fuerza, incluso el matar a una persona es “objetivamente razonable”.

¿Y aún hay gente que se pregunta por qué las protestas se tornaron tan radicales? Los pobres están hartos de esto, saben que la injusticia ha prevalecido antes y no piensan permitirlo nuevamente.  

Por eso la clase obrera y el pueblo pobre han respondido con protestas, incendio de comisarías y saqueos masivos en las principales ciudades del país como Nueva York, Washington, Orlando, Chicago, Minneapolis, entre otras. Buscando hacer justicia con sus propias manos contra los asesinos uniformados de la bestia imperialista.  Dejando 15 muertos, la mayoría afroamericanos y cerca de 3000 arrestados como resultado de los enfrentamientos[11].

Trump amenazó a los manifestantes de Minneapolis y de todas las ciudades a través de twitter, acuñando a su manera la frase del policía racista Walter Headly, usada en las protestas del 67 “Cuando comienzan los saqueos, comienzan los disparos”. Esto fue sumándose a numerosos gestos y frases que días posteriores hizo el multimillonario presidente, que solo azuzaron la rabia de las protestas y lo llevaron incluso, en un acto cobarde, a refugiarse en el búnker de la casa blanca[12].

En los últimos días, con la inyección de gasto fiscal para crear empleos, que solo ha incidido en reducir unas décimas la tasa de desempleo que sigue subiendo, Trump pretende acomodarse e incluso hablar de George Floyd: “Esperemos que George esté mirando hacia abajo en este momento y diciendo que esto (la creación de empleos) es algo grandioso para nuestro país… Mi administración ha hecho más por los afroamericanos que los presidentes anteriores”[13]. ¡Que cinismo!

Pero también es necesario mencionar la labor de los medios de la prensa burguesa, que se concentran en condenar a los que rompen la cuarentena e incluso, otros más osados, insisten en desviar el tema argumentando que George Floyd tenía coronavirus antes de ser asesinado, a pesar de que no tiene nada que ver con los factores que causaron su muerte[14].

Otros políticos como alcaldes, congresistas y senadores han aprovechado el momento para colgarse del sufrimiento de la familia de George Floyd para dar sus discursos en la vigilia que realizaron en su nombre hace pocos días. Vendiendo a la detención y acusaciones de los policías asesinos, como una “victoria para la justicia”.

¿Victoria? No habrá ninguna victoria bajo la ley y la “democracia” burguesa estadounidense. ¿De qué victoria se habla cuando solo en estos días siguen matando trabajadores negros, latinos y blancos en las calles ya sea dentro o fuera de las protestas? La burguesía y su democracia no nos representan y no lo harán jamás. Este sistema capitalista solo quiere mantener su opresión sobre la verdadera fuerza que sostiene el mundo: los trabajadores, mientras los parásitos siguen felices en sus mansiones disfrutando del dinero que nos han robado. Es momento de luchar por una justicia verdadera, la justicia del proletariado. Debemos luchar por un juicio y castigo dirigido por los trabajadores y el pueblo pobre, así como la disolución de la matonería policial. Esto lo entienden muy bien todos los que protestan radicalmente en las calles, pero los dirigentes no piensan lo mismo.

Los políticos burgueses no quieren un cambio real y los reformistas tampoco

El partido republicano y el demócrata, más allá de sus pequeñas diferencias de intereses y tintes políticos, representan finalmente a un mismo sujeto: la burguesía con su policía y ejército. Es una mentira total creer que los políticos burgueses podrán cambiar algo de esta situación. En oposición a Donald Trump, el candidato del partido demócrata Joe Biden, que recientemente logró ganar las elecciones internas de su partido, como demócrata conservador no ofrece ningún cambio sustancial, ni siquiera en el discurso. Sus propuestas sobre reformas en salud, leyes laborales más estrictas para la clase media, una política de inmigración “humanitaria” y mejoras salariales para los educadores, ahora se han convertido solo en críticas a la gestión de Donald Trump y ha agregado una improvisada reforma judicial que incluyó en su agenda debido a las protestas. Pero no se puede esperar más del que fue alguna vez senador segregacionista[15] y décadas después vicepresidente de Barack Obama, un gobierno “demócrata” que no solucionó ninguno de los problemas de los trabajadores negros y latinos.

La opresión racial se sostiene sobre la clase obrera, y la existencia de una burguesía negra y de políticos negros de la burguesía no resuelve el problema, ni lo resolverá. Obama fue el mismo que reprimió duramente las protestas contra los asesinatos raciales, un ejemplo es Ferguson[16], además de ser el presidente que más deportaciones de inmigrantes ha realizado durante su mandato[17]. Tampoco hubo un cambio radical en cuanto a programas sociales ni laborales. Simplemente fue un presidente de la burguesía con piel negra. Algo que incluso el intelectual negro socialdemócrata Cornel West, que llamó a votar por Obama primero apoyándolo directamente[18] y luego como “mal menor” frente a Romney[19], llega a admitir[20].

Pero, ¿qué dice el ala “radical” del partido demócrata? El partido de Cornel West, “Socialistas Democráticos de América” (DSA por sus siglas en inglés) también está integrado por Alexandria Ocasio-Cortez, congresista por el Distrito 14 de Nueva York y Rashida Tlaib congresista por Michigan, representantes del ala de la izquierda reformista dentro del Partido Demócrata. Sus propuestas difieren en algunos puntos con Bernie Sanders, el mismo que apoyó la invasión de Afganistán[21], y ahora llamado por algunos como el “anti-sistema”, pero finalmente se centran en reformas con una gran inversión en programas sociales. Afirman luchar por la clase obrera y los pobres de Estados Unidos pero sus propuestas “radicales” están más cerca del populismo y el chavismo que del Socialismo.

Basta con escuchar el discurso de Sanders unos minutos en estas últimas semanas de protestas para tenerlo claro, “reforma del departamento de policía”, “reforma de la justicia en el tema criminal”, “Programa Federal de empleo”, “seguro de salud universal”, “educación gratuita”, “desaparición de las deudas”, “llevar las reformas al congreso”[22], programas que pueden sonar tal vez muy atractivos pero que finalmente no solucionarán el problema de fondo de los trabajadores. Para el ala radical del partido demócrata todo se resume en la frase “necesitamos un nuevo presidente” para “cambiar las cosas”. Pero no habrá un cambio real. Es por eso que Bernie dejó su radicalismo de lado y ahora apoyará totalmente la candidatura del ex vicepresidente de Obama, Joe Biden[23] así como apoyó a Clinton[24] y como declaró ante el triunfo de Trump afirmando que trabajaría con él “si apoya a la clase trabajadora”[25]. Un oportunismo descarado[26].

Pero en una situación hipotética ¿realmente es posible que Bernie Sanders u otro posible candidato de izquierda realice lo que promete? Pues no.

El programa para intentar reformar o maquillar el capitalismo no es ninguna novedad, viene desde el siglo XIX y a veces incluso es parte de las propuestas populistas para ganar votos, de muchos políticos burgueses. Estas reformas que no son un cambio estructural total del sistema, no son algo que se pueda conseguir por la vía pacífica o los votos en el congreso. Solo sería posible aprobar alguna reforma por la acción revolucionaria de las masas. Pero esta reforma no se podrá mantener con el tiempo sin traer abajo el sistema capitalista ya que la burguesía siempre querrá mantener su control y opresión sobre los trabajadores, y tarde o temprano, querrá arrebatar todo lo que los trabajadores hayan conquistado. Además de esto, los fondos para los programas sociales, no pueden mantenerse sin un presupuesto asignado que solo podrá obtenerse, arrancándolo de las manos de la burguesía con la expropiación sin pago y bajo control obrero de los principales sectores de la producción y el capital financiero.

¿Reformar la policía? Pero si las masas piden su disolución, ¿la destrucción de la comisaría de Minneapolis no les dice nada? ¿Programa Federal de empleo, seguro de salud, educación gratuita etc., todo esto y más, sin expropiar la burguesía? ¿A quién quieren engañar? Si ni Obama lo consiguió, ¿lo hará ahora el antiguo segregacionista Biden? 

Por su parte, la burocracia sindical de la AFL-CIO se ha pronunciado a través de su presidente Richard Trumka y sus bases, condenando de palabra el asesinato de George Floyd y a su vez las protestas radicales de las calles, llamando al pacifismo impotente[27]. No han organizado ni una sola acción concreta de solidaridad para apoyar las protestas y luchar por las demandas de los oprimidos. Esta central sindical dirigida por la aristocracia obrera, en su mayoría blanca, no representa los verdaderos intereses de los trabajadores y mucho menos de los sectores más explotados. Esto se pone en evidencia en el ataque, por parte de las masas, al local de la AFL-CIO[28] durante las protestas en Washington, que Richard Trumka condena y rechaza como hacen los políticos del gobierno[29].

Esta central es tan pro-imperialista y estatizada que tiene dentro de sus afiliados al sindicato de la policía, defendiendo los derechos de los asesinos. Lo máximo que han hecho es pedirle, a través del dirigente de la AFL-CIO de Minnesota, al dirigente del sindicato de policías Bob Kroll, que renuncie a su cargo[30]. Esto debido a sus recientes declaraciones en las que afirma que George Floyd era un criminal violento y que las personas que protestan son terroristas por lo que deberían hacer un mayor uso de la fuerza. Kroll afirma que los policías asesinos de George Floyd solo deberían ser reubicados[31] ya que incluso él mismo “estuvo envuelto en varios tiroteos y nadie lo molestó”[32]. La otra central sindical Change to Win Federation (CtW), escisión de la AFL-CIO tampoco dice algo diferente.

Todos los políticos de la burguesía y sus lacayos sindicales demuestran así lo que son realmente mientras los partidos de la izquierda reformista están dispersos en pequeñas agrupaciones. Luego están los partidos del seudotrotskismo. Veamos sus planteamientos.

Por ejemplo, el chavista Alan Woods a través de su grupo In Defense of Marxism (o En Defensa del Marxismo) se ha colgado de las protestas actuales en Estados Unidos, pero hace unas semanas atrás  hablaba de que la clase obrera norteamericana se auto-cuarentena y rechaza ir a trabajar para protegerse del coronavirus[33], algo así como una supuesta conciencia del trabajador norteamericano que se encierra en su casa y no sale a combatir, pero no hablaba de los miles de desempleados y la gente que se muere de hambre en sus casas sin trabajar. De seguro está más interesado en captar para su partido a algún sindicato que en la lucha de la clase obrera. Ahora que a nadie le interesa el virus y están saliendo por todo Estados Unidos a protestar, simplemente desenmascaran su oportunismo y su posición contrarrevolucionaria.

Así mismo, Left Voice (vocero del FT-CI en Estados Unidos, o “Izquierda Diario” en otros países) estaba más preocupado por hacerle campaña crítica al político burgués Bernie Sanders[34] y  proponer medidas a los congresistas de los partidos burgueses para que los trabajadores protejan su salud y economía, que en la lucha de la clase obrera.

Lo mismo pasa con la LIT-CI, que en el Primero de Mayo su representante chilena resalta su programa en estas circunstancias, que realmente es una traición descarada a la lucha del proletariado. Menciona que ellos “detuvieron la revolución por la pandemia” quejándose de que “el gobierno no pudo declarar la cuarentena total”[35] para protegerlos del coronavirus. Su programa se resumía la revolución ahora no, sino la revolución después.

Todos estos elementos del reformismo y el seudotrotskismo han sido desenmascarados no solo con las protestas radicales en Estados Unidos, sino con la revolución por el hambre en el Líbano y el retorno de las protestas en Chile a pesar del coronavirus y desacatando las cuarentenas impuestas por los gobiernos burgueses. Finalmente, el tiempo nos dio la razón.

El siguiente paso

Los trabajadores de Estados Unidos están avanzando en la construcción de sus propias organizaciones, es necesario que esto se siga desarrollando bajo una nueva dirección política que los lleve a vencer. Solo el programa de transición de la Cuarta Internacional puede ofrecerles una salida real ante tanta niebla que les ofrecen los reformistas y la burocracia sindical, una salida a la opresión, el sufrimiento y la explotación que viven día a día.

Todos los trabajadores sin distinción de raza, credo o religión deben tener los mismos derechos y las mismas posibilidades, que el salario sea igual al trabajo que realizan y que todos tengan derecho pleno a la ciudadanía. Deben conquistar la reducción de la jornada sin reducir la remuneración para que muchos más puedan tener trabajo, de esta forma se multiplicarían los empleos, sumamente necesarios en esta crisis que pretenden imponernos. Es necesario expropiar los grandes bancos, seguros de salud, inmobiliarias y financieras para asegurar una vivienda y salud digna para todos. Por un verdadero acceso a la salud totalmente gratuito financiado por la expropiación sin pago y bajo control obrero de estos sectores.

¡Abajo la cuarentena del hambre! Se deben expropiar también los hospitales privados, laboratorios y fábricas, para ponerlas al servicio de un combate real contra la pandemia. Sin embargo, la cuarentena no puede ser una alternativa (salvo para los enfermos y ancianos) ya que lo que quiere el gobierno es mantenernos encerrados y lo que quiere la juventud explotada es combatir en las calles como ya lo viene haciendo a pesar y en contra de todos los partidos reformistas incluidos los anarco-reformistas que también llamaron al confinamiento.

Es tiempo de que se organicen comités de autodefensas para contraatacar la ofensiva asesina de la policía y cuidar de los suyos. Hay que combatir y desarmar a las bandas fascistas que atacan a los trabajadores negros, latinos e inmigrantes, con la bendición del gobierno que las arma y protege.  ¡Que vuelvan las autodefensas de los 60! Las masas deben disolver inmediatamente la policía asesina y reemplazarla por estos comités barriales, sumado a la creación de verdaderos tribunales populares que juzguen y castiguen a los asesinos de obreras y obreros negros, latinos y blancos, derribando desde sus cimientos el poder judicial racista. Liberación de todos los condenados y los presos políticos de los trabajadores y el pueblo pobre encerrados injustamente. Derechos políticos para los soldados rasos y boicot de toda ofensiva militar imperialista. ¡Abajo el gobierno racista, hambreador y asesino de Donald Trump! ¡Hay que tomar la Casa Blanca! ¡Por un congreso de todos los explotados!

Estas son las principales consignas de lucha del momento actual, para agitarlas en el movimiento de masas bajo un frente único de lucha, exigiendo a las direcciones reformistas su ruptura con los partidos y representantes de la burguesía imperialista. Esta lucha debe continuar, contra la voluntad del reformismo, hasta conquistar un verdadero gobierno de los trabajadores, porque solo bajo la dictadura revolucionaria de las masas proletarias se conquistarán estas y todas sus demandas.

Las protestas de Estados Unidos son de vital importancia para la lucha por el socialismo mundial, ya que es la metrópoli imperialista más poderosa del mundo. No es lo mismo una protesta en el bastión del capitalismo que en un país semi-colonial. Es urgente que se realicen acciones inmediatas de apoyo, no solo con plantones en las principales embajadas sino en protestas en todo el mundo como se han realizado ya en Francia, Reino Unido, Australia, Alemania, Argentina, México, Canadá, entre otros, rompiendo la cuarentena apoyada por sindicalistas, reformistas y falsos trotskistas. Debemos unificar esta lucha con las ya emprendidas en Líbano, Chile y Bolivia, que si bien no están directamente relacionadas con el asesinato racista de trabajadores, son eslabones de una misma cadena de luchas contra la explotación y hambre producto del Capitalismo. Que todos los trabajadores negros y latinos de EEUU, de todo el continente americano y el mundo se unan para combatir la opresión imperialista, el racismo y el hambre.

Es necesario romper nuestro aislamiento y la cuarentena que nos ha impuesto la burguesía en el contexto de la pandemia, para salir a luchar en las calles. Los trabajadores no podemos permitir más esta situación. En los políticos de la burguesía, la socialdemocracia, el estalinismo y el falso trotskismo solo les esperan más traiciones y decepciones. Refundemos la organización de todos los trabajadores del mundo para que el verdadero socialismo triunfe de una vez por todas: la Cuarta Internacional.

 



[1] Tan solo el año pasado, 1042 personas fueron disparadas y asesinadas por la policía estadounidense. Siendo el país que encabeza la lista mundial, con más asesinatos. https://www.washingtonpost.com/graphics/investigations/police-shootings-database/

[12] https://www.infobae.com/america/eeuu/2020/06/01/donald-trump-se-refugio-en-el-bunker-de-casa-blanca-durante-las-protestas-en-washington/

[16] Esta nuestra declaración sobre Ferguson, publicada en agosto del 2014: https://nrci.org/blog/2014/08/15/ferguson-la-lucha-de-clases-no-cesa/

[21]I will vote for this resolution because I believe that the use of force is one tool that we have at our disposal to fight against the horror of terrorism and mass murder”. Feel The Bern, “Bernie Sanders on Afghanistan”, 2016. https://feelthebern.org/bernie-sanders-on-afghanistan/

[24]This is not the time for a protest vote, in terms of a presidential campaign […] This is time to elect Hillary Clinton”. The Washington Post, “Bernie Sanders: ‘This is not the time for a protest vote’”, 16-9-16.

[25]To the degree that Mr. Trump is serious about pursuing policies that improve the lives of working families in this country, I and other progressives are prepared to work with him”. USATODAY, “Bernie Sanders is ‘prepared to work with’ Donald Trump”, 9-11-16.

No widget added yet.

Top