You are here
Home > HAITÍ > NICARAGUA Y HAITÍ: UNA SOLA LUCHA POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA MUNDIAL

NICARAGUA Y HAITÍ: UNA SOLA LUCHA POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA MUNDIAL

En Centroamérica la revolución obrera y campesina busca abrirse paso. En Nicaragua los trabajadores y sus hijos universitarios están combatiendo hace meses al gobierno capitalista de Daniel Ortega y en Haití hace dos semanas los trabajadores salieron a las calles contra el gobierno burgués de Jovenel Moïse.

El capitalismo está mostrando su rostro más siniestro en dos de los países más pobres de América Latina. En Nicaragua el gobierno bolivariano de Daniel Ortega atacó directamente la jubilación de los trabajadores, con un pensionazo que era una versión “moderada” del ataque que le exigía el Fondo Monetario Internacional (FMI), un ataque esencialmente similar al impuesto por el gobierno de Macri a los trabajadores argentinos. Ortega ordenó reducir en 5% la pensión de los jubilados (supuestamente para financiar otros servicios) y aumentar en casi 1% el aporte de los asalariados. Si bien también se propuso el aumento del aporte de los patrones, esto no afectaría sus ganancias por el contrario sí golpearía los ingresos de los trabajadores, ingresos que ya eran los más bajos del continente.

Daniel Ortega ya había dejado claro abiertamente que él representaba los intereses de los grandes banqueros y del imperialismo. En primer lugar, Ortega llegó al gobierno el 2007 en pacto con partidos burgueses de derecha y con la Iglesia Católica, aceptando tratados con EEUU como el DR-CAFTA y la penalización total del aborto. El año pasado asistió a la AACCLA, un evento empresarial internacional donde fue aplaudido por los grandes capitalistas de la región y por la embajadora de los EEUU. En ese evento Ortega reconoció que “ahora toca [negociar con el FMI]…Hay que adoptar determinadas medidas que exigen aporte de diferentes sectores de la sociedad nicaragüense” y habló de que su modelo económico, basado en la “unidad de empresarios, trabajadores y gobierno”, hacía de Nicaragua un polo de atracción de inversiones. La embajadora de EEUU por su parte saludó su mensaje y dijo que “el modelo de Nicaragua…es algo muy especial, es algo muy distinto[i]. Este es el verdadero rostro del gobierno “sandinista” de Ortega, muy diferente a las mentiras de Telesur y de los castro-chavistas.

No es la primera vez que Daniel Ortega se pone a los pies del imperialismo. En 1979 los obreros y campesinos en armas derrocaron al gobierno militar de los Somoza, creando las condiciones para la destrucción total del Estado burgués y la emergencia de un nuevo Estado obrero. Sin embargo, Ortega con el apoyo de Fidel Castro, puso en pie un gobierno burgués de Frente Popular que protegió la propiedad privada y terminó por recomponer el Estado burgués. En 1990 perdería las elecciones burguesas frente a la derecha proyanqui, en momentos en que los estalinistas restablecían el capitalismo en la URSS, China, Cuba, etc. Su gobierno inaugurado el 2007 es parte del fraude bolivariano que también se ha desnudado en Venezuela con Chávez y Maduro, en Bolivia con Evo Morales, en Ecuador con Correa y Moreno y en la misma Cuba capitalista que recientemente ha declarado defender la propiedad privada y no aspirar al comunismo. Los castrochavistas también han apoyado el genocidio de Al-Assad en Siria y el frente popular de Dombás en Ucrania.

Frente al pensionazo de Ortega, los trabajadores y estudiantes pobres respondieron con movilizaciones que se fueron radicalizando en la medida que el gobierno les ofrecía resistencia. Sin embargo, cuando Ortega se vio forzado a retroceder en su contrarreforma, las masas ya habían comprendido que para poder comer tenían que derrocar al gobierno, gobierno que ahora identifican con la dictadura de los Somoza. Ortega ha respondido con la represión policial y paramilitar y hasta el momento se cuentan más de 300 muertos y miles de heridos. Más allá de las críticas formales de EEUU y la derecha, lo cierto es que el conjunto de capitalistas respaldan en los hechos al gobierno de Ortega y quieren como él ahogar en sangre el combate de las masas hambrientas de Nicaragua. Por ejemplo, Ortega ha declarado tres días de luto ante el fallecimiento del jefe de la Iglesia Católica en Nicaragua, Miguel Obando, el mismo que Ortega había nombrado presidente de la “Comisión de Paz y Reconciliación”.

En el caso de Haití, tenemos un país que desde la invasión de EEUU de 1994 (que ya había ocupado el país de 1915-1934), ha hecho borrosa la diferencia entre una colonia y una semicolonia. El año pasado se retiraron gran parte de los soldados de la ONU que habían hecho el relevo a los estadounidenses que habían vuelto a ocupar Haití el 2004. Hay que destacar que la invasión de la ONU fue encabezada por el Brasil de Lula y respaldada por todos los gobiernos bolivarianos. Sin embargo, entre las disputas electorales coloniales, hace unos años irrumpió la movilización independiente de las masas que esclavizadas, hambrientas y sedientas de justicia han venido buscando acabar con la ocupación imperialista[ii]. El gobierno de Jovenel Moïse, a solo año y medio de su fraudulenta elección, está enfrentando un nuevo levantamiento proletario, esta vez contra el aumento del precio del petróleo, el diesel y el kerosene impuesto por órdenes del FMI, en un país que fue golpeado por un terremoto el 2010 y por un huracán el año pasado. Moïse ha retirado el gasolinazo y su primer ministro se ha visto obligado a renunciar, sin embargo, el gobierno no termina de salir de su crisis que expresa la crisis general del dominio colonial capitalista.

La única solución posible a los problemas de los trabajadores de Nicaragua, Haití y el mundo entero es la revolución socialista. Solo una federación socialista de países atrasados y avanzados puede poner fin a la explotación capitalista y acabar con la pobreza material y espiritual de los trabajadores. Los reformistas que ofrecen una salida en gobiernos bolivarianos o “progresistas” bajo el capitalismo están engañando conscientemente a las masas. No existe ningún militar o profesional por quien votar, la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos. Por esta misma razón, el aparato estatal actual (el gobierno, el congreso, la corte, el ejército, la policía) tampoco pueden ser reformados, deben ser destruidos. Solo bajo un Estado obrero, solo bajo la dictadura internacional del proletariado contra la burguesía la sociedad podrá pasar del capitalismo al socialismo. Todo lo demás ha demostrado ser un fraude, una mentira.

Por otro lado, la historia también ha demostrado que sin una dirección revolucionaria, sin un partido socialista, no puede haber socialismo. El heroico instinto revolucionario de las masas tiene como límite el veneno mortal de los dirigentes reformistas del proletariado. Solo una vanguardia plenamente consciente de las leyes de la Historia puede derrotar a los reformistas y transformar el instinto de las masas en revolución socialista consciente. Para esto debe saber conquistarlas por medio de consignas de agitación que correspondan al ritmo real de desarrollo de su consciencia política, debe saber medir la correlación real de sus fuerzas. Los revolucionarios del NRCI le planteamos a la vanguardia obrera centroamericana abrir la discusión acerca de cuál es la mejor táctica para poner en pie la dirección política que las masas necesitan para vencer, como parte del combate inseparable por refundar la Cuarta Internacional de Trotsky, continuadora indiscutible de la Tercera Internacional dirigida por Lenin hasta la degeneración impuesta por Stalin.

Nosotros creemos que la lucha de Nicaragua y Haití es parte del proceso revolucionario latinoamericano que por diversas razones se ha caracterizado por su ritmo “lento” (a diferencia de la revolución rusa de 1917 por ejemplo), y que por lo tanto la principal consigna para la agitación pública en el movimiento de masas es la puesta en pie de organismos revolucionarios armados, centralizados en un congreso de todos los explotados, posponiendo temporalmente la consigna “todo el poder a los soviets” ya que sin verdaderos soviets esta consigna se convierte en una abstracción sectaria que aísla a la vanguardia de las masas y refuerza la influencia de los reformistas. El combate por poner en pie verdaderos soviets (organismos revolucionarios armados nacidos de asambleas de masas: “comités de lucha”, “de autodefensa”, “de fábrica”, etc.) es la tarea inmediata de los revolucionarios en Nicaragua, Haití y en varios países de la región.

En Nicaragua los obreros han levantado barricadas y fabricado morteros caseros pero es necesario proveerlos de armamento real y convocar asambleas que voten una dirección revocable por las bases en cualquier momento. Se debe establecer un puente con la base del ejército, invitando a representantes de los soldados rasos. La confiscación inmediata de fábricas, tierras, bancos y centros comerciales es la tarea principal de estos organismos de lucha. Para consolidar la alianza de los obreros fabriles con el pueblo explotado es necesario plantear consignas democráticas como la Asamblea Constituyente Revolucionaria que traiga abajo la república presidencialista bolivariana y sus tratados y deudas con EEUU. Esta consigna cobra particular importancia en Haití donde la cuestión nacional está agudizada por la ocupación colonial. Todas estas consignas deben ser exigidas a las direcciones reformistas de las organizaciones obreras con el fin de desenmascararlas ante sus bases. A nivel internacional se debe impulsar desde las organizaciones de masas una campaña de apoyo a la lucha de los esclavos de Nicaragua y Haití, campaña que debe hacerse al interior de los EEUU, de Europa y de Japón, buscando también la unidad con la revolución árabe y africana.

¡VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA CENTROAMERICANA!

¡REFUNDEMOS NUESTRO PARTIDO: LA CUARTA INTERNACIONAL!

[i] https://confidencial.com.ni/empresarios-aplauden-ortega-evento-aaccla/

[ii] http://nrci.org/blog/2016/04/16/haiti-la-farsa-electoral-de-la-ocupacion-imperialista/

No widget added yet.

Top