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¿QUÉ ES EL CENTRISMO?

Consideraciones teóricas y prácticas

El marxismo, como toda ciencia, posee una terminología particular para sus conceptos fundamentales. Uno de estos conceptos hace referencia a esa posición política que se ubica al “centro” en el movimiento obrero, es decir, entre el reformismo y la revolución. Como sostiene Trotsky (1929): “[Existen] tres tendencias clásicas del socialismo: (a) la tendencia marxista; (b) la tendencia centrista; y (c) la tendencia oportunista”.

Para Lenin (1917) el centrismo es una tendencia política claramente diferenciable del reformismo y el marxismo: “Naturalmente, a veces individuos inconscientemente fluyen de la posición social-chovinista a la ‘centrista’, y viceversa. Cada marxista sabe que las clases son distintas, incluso aunque individuos podrían moverse libremente de una clase a otra; similarmente, tendencias en la vida política son distintas a pesar que individuos podrían cambiar libremente de una tendencia a otra, a pesar de todos los intentos y esfuerzos por amalgamar tendencias”. Esto significa que el centrismo no consiste solo en sostener unas veces la posición reformista y otras veces la revolucionaria, sino en inventar una tercera posición que pretende ser independiente de ambas tendencias pero que finalmente solo sirve al reformismo y el capital[i]: “…la lucha entre el colaboracionismo abierto y el centrismo puede asumir un carácter extremadamente violento e incluso desesperado en ciertas ocasiones, permaneciendo dentro de los límites de las tendencias pequeñoburguesas adaptadas por la burocracia obrera en diferentes formas para el mantenimiento de su posición de liderazgo en la clase obrera” (Trotsky, 1928). Por ejemplo, la corriente centrista encabezada por Kautsky, frente a la primera guerra mundial levantaba consignas pacifistas tanto contra los reformistas que apoyaban la guerra imperialista como contra los revolucionarios que planteaban la guerra civil. Si los reformistas votaban en los parlamentos a favor de los créditos de guerra y los revolucionarios en contra, los centristas optaban por la abstención[ii]. Trotsky y sus camaradas de la Oposición de Izquierda Internacional también tuvieron que combatir grupos centristas que se oponían a la Tercera Internacional de Stalin pero también a la Cuarta Internacional argumentando que su fundación era “prematura”[iii]. Así vemos que esta tercera posición inventada por el centrismo consiste, por lo general, en la abstención, la omisión, la falta de acción de revolucionaria[iv]. Tomando la expresión de unos marxistas holandeses, Lenin (1915) llamaba al centrismo “radicalismo pasivo” y Trotsky (1934) decía que los centristas están listos a aceptar las fórmulas más “revolucionarias” siempre que no estén obligados hoy a romper “con su carácter híbrido, irresolución, ‘pasividad’ que son naturales a ellos[v]. Frente a la acción reformista y revolucionaria, esta tendencia plantea la abstención centrista[vi].

Si bien el estalinismo, como “centrismo burocrático”, desarrolló una política criminal de zigzags, esto se debió a que “no representa en sí mismo el centrismo ‘en general’ sino una bastante definida forma histórica, que tiene raíces sociales, un poco recientes pero poderosas…Si en los países capitalistas, los grupos centristas son más a menudo temporales o transicionales en carácter, reflejando la evolución de ciertos estratos de trabajadores a la derecha o a la izquierda, bajo las condiciones de la república soviética, el centrismo está equipado con una mucha más sólida y organizada base en la forma de millones de burócratas” (Trotsky, 1932). Sin embargo, Trotsky (1928) definió con precisión la orientación específica de cada uno de los zigzags estalinistas: “La política del Comité Central en China no fue centrista, sino menchevique, más bien menchevique de derecha, es decir, fue más cercana al menchevismo de 1917 que ese de 1905 (sumisión directa al liderazgo de la burguesía más abierta restricción de la ofensiva de las masas). La política del Comité Central en Inglaterra fue de un carácter centrista de derecha en el periodo decisivo de la lucha (apoyo a los oportunistas y traidores más una poco entusiasta crítica en casa). En Alemania, en Checoslovaquia, en Francia, y así sucesivamente, la política tuvo un carácter centrista de izquierda, repitiendo bajo nuevas condiciones la política de la social democracia de pre-guerra…”. La abstención o falta de crítica revolucionaria en el bloque sindical Anglo-Soviético fue para Trotsky (1929) un verdadero modelo de política centrista, clave para esta definición. La capitulación ante Hitler y, sobre todo, la política criminal del estalinismo en España condujeron a Trotsky (1937a) a calificar esta corriente no como centrista, sino como contrarrevolucionaria: “Una vez definí el estalinismo como centrismo burocrático, y los eventos condujeron a una serie de corroboraciones de la justeza de esta definición. Pero esto es obviamente obsoleto hoy…[se ha fijado] definitivamente el carácter contrarrevolucionario del estalinismo sobre la arena internacional[vii].

Otra cuestión clave en relación al centrismo es su profunda inestabilidad. Esto se debe a que, en última instancia, no posee una base social bien definida[viii]: “Estas corrientes centristas no tienen, y su naturaleza no les permite tener, una base social bien definida. Mientras el comunismo es el abanderado de la clase obrera y el reformismo representa los intereses de la cúpula privilegiada de la misma, el centrismo refleja el proceso transicional en el seno del proletariado…Precisamente por eso las organizaciones centristas de masas jamás son estables ni viables” (Trotsky, 1930). Por otro lado, definir el sentido de este proceso transicional es para Trotsky sumamente importante. Es decir, no es lo mismo el centrismo que rompe por derecha con el marxismo en dirección al reformismo, que el centrismo que rompe por izquierda con el reformismo en dirección al marxismo[ix]. En el primer caso se trata de una involución política, de carácter reaccionario; en el segundo, de una evolución positiva hacia las filas de la revolución[x]. Incluso Trotsky advierte que muchas veces, en este centrismo por izquierda participan oportunistas incurables obligados por la presión de las masas a “radicalizarse” y romper formalmente con el reformismo[xi]. El centrismo es pues un fenómeno muy heterogéneo que se presenta bajo los distintos matices que separan al reformismo del marxismo revolucionario[xii]. En términos generales, las rupturas centristas por derecha emergen en periodos reaccionarios, mientras que las escisiones centristas por izquierda surgen frente a situaciones revolucionarias[xiii]. El kautskismo, por ejemplo, surgió con la situación reaccionaria vinculada al inicio de la primera guerra mundial; mientras que la situación revolucionaria mundial impulsada por el triunfo bolchevique en Rusia produjo rupturas en la Segunda Internacional que condujeron a la formación de los primeros partidos comunistas: “Ciertas organizaciones o corrientes de masas bien definidas quedaron reducidas a la nada en la posguerra inme­diata, cuando la movilización obrera europea cayó en reflujo. El agravamiento actual de la crisis mundial y la incuestionable radicalización de las masas provocaron inexorablemente el surgimiento de nuevas tendencias centristas en el seno de la socialdemocracia, los sindi­catos y las masas no organizadas” (Trotsky, 1930). El centrismo es, entonces, extremadamente sensible a los cambios de situación y es, general e inevitablemente, forzado a diluirse en las filas del reformismo o de la revolución[xiv]. Esto terminó siendo confirmado incluso para los partidos de la Cuarta Internacional tras el asesinato de Trotsky, que pasaron de la desviación centrista al reformismo abierto, liquidando el partido revolucionario del proletariado mundial[xv].

Distinguir entre las diferentes formas de centrismo es fundamental para poder plantear la táctica más justa frente al mismo. En primer lugar, debemos precisar que la táctica de los revolucionarios ante el reformismo y el centrismo no puede ser la misma[xvi]. Con respecto al reformismo se debe mantener la más absoluta independencia partidaria a nivel internacional, solo siendo válida la unidad de acción y el “entrismo” a nivel nacional bajo ciertas condiciones[xvii]. Por el contrario, con el centrismo es posible establecer relaciones partidarias a nivel internacional, aunque de corta duración debido a la profunda inestabilidad del centrismo (ejemplo: Zimmerwald). Es evidente que con centristas que involucionan de izquierda a derecha, esta relación política será más breve o incluso puede no plantearse o concretizarse jamás. Distinguir a los centristas según la dirección a la que se orientan es fundamental para proyectar la duración y forma de esta relación. En general, es muchísimo más difícil corregir el rumbo de un centrista que ha roto con el marxismo, que educar políticamente a un centrista que se ha separado del reformismo[xviii]. Trotsky, por ejemplo, no tuvo éxito en corregir al español Andrés Nin[xix] pero sí en ganar escisiones de la socialdemocracia para la Cuarta Internacional[xx]. Además se debe considerar que muchas veces una misma organización centrista alberga en su interior diferente orientaciones y matices del centrismo; es necesario distinguirlos para poder intervenir de la forma más adecuada[xxi]. Por otro lado, cualquier relación con el centrismo debe evitar el consenso o confusión de posiciones[xxii]: “es esencial tener las manos libres, lo que significa no solo mantener completa independencia orgánica, sino también intransigencia crítica respecto a las más ‘izquierdistas’ de las ramificaciones del centrismo” (Trotsky, 1934).

La intervención de los revolucionarios en un fenómeno centrista acelera su dinámica interna acortando a un más los plazos. Los revolucionarios obligan al centrista a optar por la reforma o la revolución y por esta razón la relación que establecen con el mismo no puede ser prolongada; la ruptura con centristas que no pueden ser recuperados o ganados se hace, pues, totalmente necesaria e inevitable: “Tan pronto como la ‘Izquierda de Zimmerwald’ se consolidó a sí misma Lenin, a pesar de su extrema debilidad (y fue incomparablemente más débil que la presente organización internacional de los bolcheviques-leninistas), planteó la cuestión de romper con Zimmerwald. La ruptura se retrasó contra el deseo de Lenin quien, sin embargo, no estuvo equivocado en su estimación; la mayoría de los participantes de Zimmerwald pronto tomaron su lugar en las filas de la Segunda Internacional” (Trotsky, 1935a). Incluso Lenin continuaría esta lucha contra el centrismo dentro de la III Internacional: “En el periodo entre el Segundo y el Tercer Congreso, nosotros aprendimos a organizar una lucha victoriosa contra el centrismo en una escala internacional. Esto fue probado en los hechos. Nosotros continuaremos emprendiendo esta lucha (expulsión de Levi y del partido de Serrati) hasta el fin” (Lenin, 1921). De hecho las famosas “21 condiciones” para el ingreso a la COMINTERN, fueron dirigidas especialmente contra el centrismo. Igualmente, Trotsky (1935a) y sus camaradas terminaron de romper con grupúsculos centristas conservadores como el SAP, a pesar de contar con valiosos combatientes[xxiii]: “¿Qué nuestros camaradas buscaron del SAP?el SAP, que cuenta con un par de miles de miembros, es muy estrecho para servir de arena [para la acción]…Hay otra posibilidad: el SAP como un aliado, como un co-pensador…pero la fusión requiere acuerdo – no sobre cuestiones parciales…sino sobre las fundamentales…En este grupo se pueden encontrar inteligentes, serios y valiosos activistas, sinceramente devotos de los intereses del proletariado…[sin embargo] el liderazgo del SAP representa el tipo clásico de centrismo conservador…ha sustituido con pacifismo (‘desarme’, ‘ofensiva por la paz’, ‘control democrático’, etc.) el leninismo….el trabajo de fusionar las fuerzas revolucionarias bajo la bandera de la Cuarta Internacional debe proceder aparte del SAP y contra el SAP”.

Finalmente, es necesario rescatar aquí las indicaciones específicas que da Trotsky (1934) para el trabajo revolucionario y la intervención sobre centristas que tienden al marxismo:

  1. No tratar de engañar al proceso de la historia; no jugar a las escondidas, sino decir las cosas como son.
  2. Elaborarte a ti mismo una hoja de balance teórico de todos los cambios en la situación general, que en el presente periodo a veces toman el carácter de giros drásticos.
  3. Prestar atención a lo que las masas están diciendo, sin prejuicio ni ilusiones, sin engañarse a uno; para sobre la base de una correcta apreciación de la relación de fuerzas dentro del proletariado evitando tanto el oportunismo como el aventurerismo, dirigir a las masas hacia adelante sin contenerlas.
  4. Cada día y cada hora plantearte claramente a ti mismo lo que debe ser el siguiente paso práctico; incansablemente preparar este paso, y sobre la base de la experiencia viva explicar a los obreros la diferencia de principio entre el bolchevismo y los otros partidos y tendencias.
  5. No confundir las tareas actuales del frente único con la tarea histórica fundamental: la creación de nuevos partidos y de la nueva Internacional.
  6. Para una demanda práctica no desdeñar incluso al más débil de los aliados.
  7. Seguir con un ojo crítico al aliado más “izquierdista” como un posible adversario.
  8. Condúcete a ti mismo con la mayor atención hacia esas agrupaciones que realmente tienden hacia nosotros; escuchar paciente y atentamente sus críticas, sus dudas, sus vacilaciones; ayudarlos a evolucionar hacia el marxismo; no temer a sus caprichos, sus amenazas, sus ultimátum (los centristas son siempre caprichosos y susceptibles); no hacerles concesiones de principio.
  9. Y una vez más: no temer decir lo que es.

BIBLIOGRAFÍA CITADA

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Comintern (1921). Documentos del tercer congreso de la COMINTERN. Disponible en:

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Comintern (1922). Documentos del cuarto congreso de la COMINTERN. Disponible en:

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[i]El centrismo es el nombre aplicado a la política que es oportunista en sustancia y que busca aparecer como revolucionaria en la forma…al adaptarse a los trabajadores insatisfechos, el centrismo vela [su oportunismo] por medio de comentarios radicales” (Trotsky, 1939).

[ii]Hacia el 4 de agosto de 1914, la social democracia alemana tuvo un carácter esencialmente centrista. La derecha se levantó en oposición al liderazgo, así como hizo el ala radical de izquierda que no estaba claramente formada. La guerra mostró que el centrismo fue incapaz de dirigir el partido. La derecha agarró el timón sin encontrar alguna resistencia. El centrismo revivió solo más tarde en la forma de una oposición” (Trotsky, 1928).

[iii]Después de haber reconocido el fracaso de las internacionales existentes, Doriot ‘condena’ (!!!) la idea de la nueva internacional. ¿Qué perspectiva concreta, entonces, el da a la vanguardia revolucionaria? ¡Nada! Pero esto significa sembrar la confusión, la angustia y la desmoralización. Tal es la naturaleza del centrismo” (Trotsky, 1935c).

[iv] Trotsky (1934) enumera además una serie de rasgos que caracterizan al centrismo: en la teoría es ecléctico y prioriza la “práctica revolucionaria”, en la ideología parasita de otras tendencias, desprecia el concepto mismo de centrismo, en lugar de los principios prefiere la diplomacia personal, silencia y maquilla las traiciones del oportunismo, se oculta bajo la consigna de lucha contra el sectarismo, busca la aprobación de los reformistas y desprecia a los marxistas, en el terreno internacional es “corto de vista”, solo critica el ultraizquierdismo del estalinismo, vacía el contenido revolucionario del frente único, apela al moralismo para tapar su vaciedad ideológica, es capaz de aceptar las conclusiones más extremas para repudiarlas más tarde.

[v]El problema de saber si el Partido Comunista debe emplear la ofensiva o la defensiva depende de las circunstancias concretas. Lo esencial es que esté compenetrado de espíritu combativo, que salga de esa pasividad centrista que hasta retrotrae necesariamente la propaganda del partido a la rutina semirreformista” (COMINTERN, 1921).

[vi] Otro ejemplo de esta abstención, es la política del centrismo frente a la cuestión nacional: “El bolchevismo no se limita a reconocerles ‘el derecho’ a la autodeterminación y a protestar en el parlamento contra la violación de este derecho. El bolchevismo penetra en las naciones oprimidas, las levanta contra sus opresores, liga su lucha a la del proletariado de los países capitalistas, enseña a los oprimidos, sean chinos, indios o árabes, el arte de la insurrección, y asume la plena responsabilidad de este trabajo ante los verdugos civilizados. Solamente ahí es donde comienza el bolchevismo, es decir, el marxismo revolucionario en acción. Todo lo que no llega a rebasar ese límite es centrismo” (Trotsky, 1932).

[vii] Para revisionistas como Nahuel Moreno (1973), por el contrario, el estalinismo continúo siendo “centrista” por varias décadas más: “Existe un primer tipo de centrismo, que va hacia la derecha, es decir, desde el marxismo hacia el oportunismo. Tal es el caso de la burocracia stalinista”.

[viii] En otra parte, Trotsky (1932) sostiene que “el marxismo expresa los intereses históricos del proletariado. El reformismo habla por la posición privilegiada de la burocracia y aristocracia proletaria dentro del Estado capitalista. El centrismo, como nosotros lo hemos conocido en el pasado, no tiene y no puede tener una fundación social independiente”.

[ix]El centrismo es un rótulo que abarca a las más variadas tendencias y grupos que están entre el reformismo y el marxismo. Ante cada grupo centrista hay que colocar una flecha indicadora de la orientación de su desarrollo: de derecha a izquierda o de izquierda a derecha” (Trotsky, 1933).

[x]Hay centristas y centristas, Hay esos que están desarrollándose en una dirección marxista, hay centristas que están marcando el tiempo; y hay centristas que son traidores” (Trotsky, 1936).

[xi]En la época del empuje revolucionario, hasta los centristas, bajo la presión del estado de ánimo de las masas, se declararon a favor de la dictadura del proletariado y buscaron la vía que los condujese a la III Internacional. Durante la ola descendente de la revolución, que por otra parte es sólo temporal, esos centristas vuelven al campo de la socialdemocracia de donde, en el fondo, nunca salieron” (COMINTERN, 1922). En palabras de Trotsky (1932): “Para las masas, el centrismo no es más que la transición de una etapa a otra, pero para ciertos hombres políticos puede convertirse en una segunda naturaleza. A la cabeza del SAP se encuentra un grupo de socialdemócratas desesperados, funcionarios, abogados, periodistas, que han alcanzado la edad en que la educación política debe ser considerada como terminada. Socialdemócrata desesperado no quiere decir todavía revolucionario”. En otra parte sostiene que: “nosotros trazamos una distinción entre el centrismo de los trabajadores, que es solo una fase transicional para ellos, y el centrismo profesional de muchos líderes entre quienes hay también incurables…Hay tendencias centristas honestas en las masas y hay intenciones centristas de engañar a las masas con viejas trampas parlamentarias. Pero tales intenciones se han convertido en necesarias precisamente debido al giro de la base del partido a la izquierda” (Trotsky, 1934).

[xii] Igualmente se debe diferenciar los errores centristas que puede cometer un revolucionario, del centrismo como tendencia política: “Algunos de los errores políticos de Rosa Luxemburgo podrían ser con suficiente justificación teórica caracterizados como centrismo de izquierda…Pero solo los matones e ignorantes y charlatanes de la burocracia de la Comintern son capaces de designar el luxemburguismo como una tendencia histórica hacia el centrismo” (Trotsky, 1932).

[xiii]Diferentes capas del proletariado se desarrollan en la dirección revolucionaria en diferentes formas y en diferentes tiempos. En periodos de prolongada ascensión industrial o en periodos de reflujo político, después de derrotas, diferentes capas del proletariado giran políticamente de izquierda a derecha, chocando con otras capas que están recién comenzando a evolucionar a la izquierda” (Trotsky, 1932).

[xiv] Para Trotsky (1930): “Es cierto que siempre habrá en la clase obrera una capa de centristas crónicos, que no quieren seguir con el reformismo hasta las últimas consecuencias pero que son orgánicamente incapaces de convertirse en revolucionarios…Por su parte, las masas jamás permanecen mucho tiempo en esta etapa transicional: se unen coyunturalmente a los centristas y luego avanzan para unirse a los comunistas o vuelven a los reformistas, salvo que caigan, por un tiempo, en la indiferencia”.

[xv] El complemento de esto es la confusión sobre conceptos políticos fundamentales como el centrismo: “El centrismo tradicional, [es la] mezcla de fraseología marxista y práctica oportunista”, escribió Pierre Frank en 1948, cuando encabezaba la sección francesa de la Cuarta Internacional antes de su escisión. Esta es una definición parcial, ambigua y por lo tanto falsa del centrismo. Sin dificultad podría encajar en ella el reformismo que es “marxista” en la teoría y oportunista en la práctica. La definición de Trotsky (1932) es completamente distinta: la misma práctica centrista es “revolucionaria en la forma” pero “oportunista en sustancia”. La definición de Frank es una definición centrista del centrismo, al que confunde con el reformismo para poder establecer relaciones oportunistas con él. El cliffista Gareth Jenkins (1985), en su artículo ¿Qué entendemos por centrismo? expresó esta tergiversación de forma mucho más clara: “[los centristas son] quienes hablan de políticas revolucionarias pero cuyas acciones son reformistas”. Finalmente, el pablismo aplicó muy bien estas definiciones revisionistas, llamando “centrismo” al estalinismo de Tito, Mao o Fidel Castro (Pablo, 1949).

[xvi]En lo que respecta a los socialpatriotas, que en todas partes y en los momentos críticos se oponen con las armas en la mano a la revolución proletaria, sólo es posible la lucha implacable. En lo que hace al ‘centro’, se impone la táctica de la escisión de los elementos revolucionarios, la crítica despiadada y el desenmascaramiento de los jefes. En una cierta etapa del desarrollo, la separación organizativa de los centristas es absolutamente necesaria” (COMINTERN, 1919).

[xvii]Por supuesto, un partido marxista debe aspirar a su plena independencia y a la mayor homogeneidad, pero en su proceso de formación a menudo debe actuar como fracción de un partido centrista o incluso de un partido reformista…La gran ventaja de la Oposición de Izquierda es que cuenta con un programa teóricamente elaborado, una experiencia y un control internacionales.” (Trotsky, 1933).

[xviii]Después de una experiencia de diez años llegamos a la conclusión de que el centrismo burocrático no se acerca al marxismo, de cuyas filas surgió, y es incapaz de hacerlo. Precisamente por esto rompimos con la Comintern. Mientras los partidos comunistas oficiales se debilitan y descomponen, del campo reformista -que creció considerablemente- se separan sectores de izquierda. Estos también son centristas, pero van hacia la izquierda y, como lo demostró la experiencia, pueden desarrollarse y volverse permeables a la influencia marxista. Recordemos una vez más que la Tercera Internacional se formó a partir de organizaciones de este tipo” (Trotsky, 1933).

[xix]Es cierto que durante los años 1931-33, Nin, que en esta época estaba fuera del POUM [se refiere al Bloque Obrero y Campesino] mantenía una amistosa correspondencia conmigo. Pero desde comienzos de 1933, ciertas divergencias sobre cuestiones esenciales provocaron la ruptura total entre nosotros. A lo largo de estos últimos cuatro años no hemos intercambiado más que artículos polémicos” (Trotsky, 1937b).

[xx] Aunque aquí también hubo fracasos como en el caso del PSOP de Marceau Pivert o el ILP de Inglaterra: “Hace más de dos años atrás el redactor de este artículo buscó arribar a un entendimiento con los líderes del ILP por medio de varios artículos, y cartas; los intentos tuvieron resultados estériles…” (Trotsky, 1935b).

[xxi]La tarea de los comunistas es ayudar a los obreros del SAP a barrer con la suficiente rapidez al centrismo de sus filas y a desembarazarse de su dirección centrista. Para ello, es necesario no callarse nada, no tomar las buenas resoluciones por acciones y llamar a cada cosa por su nombre. Por su nombre, y no por nombres inventados de arriba a abajo. Criticar, y no calumniar. Buscar una aproximación, y no rechazar brutalmente” (Trotsky, 1932).

[xxii]Los revolucionarios no coquetean con centristas en las conferencias sino ejecutan un trabajo diario incansable contra ellos en sus propios países, y participan en sus propias conferencias revolucionarias internacionales, donde ellos no soplan burbujas de jabón sino discuten y deciden las cuestiones de la lucha de clases” (Trotsky, 1935a).

[xxiii] Incluso militantes del SAP (así como del ILP inglés) llegarían a formar parte de la brigada de milicianos extranjeros del POUM durante la guerra civil española (Durgan, 1999).

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