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¡ABAJO EL RÉGIMEN MILITAR-POLICIAL TURCO!

Más represión y persecución tras fallido golpe militar…

¡Las masas deben conquistar su armamento!

El pasado 15 de julio una fracción de las fuerzas armadas intentó derrocar al gobierno civil y el parlamento de Turquía. Tanques, helicópteros y soldados fueron movilizados tomando las principales calles y atacando puntos estratégicos de este importante país euroasiático. Sin embargo, la respuesta de las masas de los barrios pobres de Turquía fue inmediata. Miles salieron a las calles a enfrentar el golpe militar, poniendo sus cuerpos como obstáculos de los tanques, haciendo retroceder finalmente a los golpistas, dejando como saldo cerca de doscientos civiles muertos.

Los trabajadores hicieron esto no porque apoyen al gobierno reaccionario de Recep Tayyip Erdogan, sino porque conocen las consecuencias de un golpe militar como el de 1980 que llevó a prisión a cerca de medio millón de opositores políticos y a la ejecución de 50 dirigentes de izquierda, dejando leyes laborales que aún cargan sobre sus espaldas.  Como sucedió entonces, este golpe militar se ha hecho en interés de la clase dominante, es decir, del capital financiero internacional. El único comunicado conocido de los golpistas no solo se pronunció a favor de la “lucha contra el terror” sino también del cumplimiento de las “obligaciones” de Turquía con la ONU y la OTAN[1]. Pero esto no significa que Erdogan no sirviera a los mismos intereses: la persecución a los kurdos, el apoyo al genocida Al-Assad, la expulsión de los refugiados[2], el respaldo a Israel[3], todo esto lo demuestra. Lo que sucede es que el imperialismo necesita un gobierno mucho más represivo que el ofrecido por Erdogan. La dictadura bonapartista semiparlamentaria se ve obligada por su propio carácter a tolerar cierto nivel mínimo de libertades que el bonapartismo puro, un gobierno puramente militar, liquidaría sin problemas.

Un gobierno civil siempre será, en términos generales, mucho más “débil” que un gobierno militar para aplastar al proletariado. Como bien dijo Lenin, el imperialismo es reacción en toda la línea y por esta razón tiende a la liquidación de todas las libertades por medio del colonialismo, el fascismo y el bonapartismo puro. Si una coalición de potencias encabezadas por EEUU invadió Afganistán e Irak no fue porque Bin Laden o Sadam Husein fueran “antiimperialistas” sino por la necesidad que tenía de colonizar Medio Oriente. Si el fascismo movilizó a masas pequeñoburguesas desesperadas en Ucrania contra el gobierno “pro-ruso” de Yanukovich, tampoco fue porque este y Putin fueran verdaderos adversarios de los EEUU y la Unión Europea. Finalmente, el golpe militar en Honduras contra Manuel Zelaya tampoco se efectúo por las credenciales “nacionalistas” de este y demás caudillos bolivarianos. Todo responde a la necesidad que tiene el imperialismo de regímenes cada vez más totalitarios. Por esta razón solo pacifistas incurables pueden posponer o descartar toda posibilidad de nuevos golpes militares en América Latina y en países semicoloniales como Turquía[4].

Los acontecimientos de Turquía son la expresión de una tendencia reaccionaria internacional, un capítulo más del libro de la contrarrevolución en Medio Oriente. Mientras las masas de Palestina son masacradas por el perro sionista, mientras la revolución árabe es bombardeada en Siria, Turquía no podía permanecer al margen de los planes contrarrevolucionarios del imperialismo[5]. Los combates del 2013 y sobre todo la lucha de los explotados de la nación kurda (y otras minorías como la armenia) por su autodeterminación han puesto en crisis al Estado burgués y este necesita restablecer su estabilidad. Por ello sería burdo simplificar las cosas afirmando que el mismo Erdogan habría “fabricado” esta intentona para aplastar a la oposición, como ha señalado su antiguo aliado y ahora chivo expiatorio, Fethullah Gülen. La persecución furiosa desatada[6] no deja de ser una respuesta desesperada a la crisis de un gobierno civil cuyo futuro es absolutamente incierto. El terror policiaco de Erdogan solo refleja su propio terror instintivo a una nueva conspiración militar y al levantamiento de los trabajadores[7]. Los soldados conscriptos se rindieron inmediatamente ante las masas, estas sintieron la necesidad de armarse, el fantasma de la guerra civil recorre aún hoy las calles de Ankara y Estambul.

Si bien frente al golpe militar la táctica de los revolucionarios es defender los residuos democráticos con los métodos de la clase obrera, la situación ahora es distinta y las masas necesitan armarse no solo para impedir nuevos tancazos, sino también para defender sus posiciones de la ofensiva represiva lanzada por Erdogan. La izquierda reformista atada a la burguesía turca y kurda lacaya del imperialismo no está por este camino. Le ofrecen a los explotados la salvación sin rupturas ni convulsiones. Las masas necesitan poner en pie sus propios organismos de combate, convocando también a los soldados rasos y fundiendo su destino con la lucha revolucionaria en Siria, Palestina y todo Medio Oriente. La clase obrera europea, sobre todo griega, debe colocar un puente que una los combates de las masas turcas con sus propias luchas contra los mismos parásitos financieros que consumen sus fuerzas. Solo con un gobierno de los trabajadores y bajo una gran federación de países socialistas las masas podrán alcanzar todas sus demandas, pero antes los revolucionarios deberán derrotar a las fuerzas revisionistas apoyadas en la burocracia y aristocracia obrera sirviente del capital.

¡Viva la resistencia heroica de las masas turcas!

¡Abajo el imperialismo, sus transnacionales y bases militares!

¡Conquistemos la refundación de la Cuarta Internacional!


El Kurdistán: la más grande nación sin Estado del mundo[8]

El Kurdistán es un territorio que se encuentra repartido entre los Estados de Turquía, Siria, Irak e Irán. La mayoría de los cerca de 40 millones de kurdos viven en Turquía, mientras que el resto se encuentra distribuido en los otros países mencionados y también en Europa. Se trata entonces de la mayor nación sin Estado del mundo. A pesar del terrible atraso económico que sufre, el Kurdistán es un territorio rico en petróleo pero también en recursos hídricos muy útiles para el árido Medio Oriente. En esto radica su importancia para el imperialismo junto con su ubicación transversal estratégica. Durante la primera guerra mundial, gracias a la colaboración de la burguesía nativa, los explotados del Kurdistán sirvieron a las potencias imperialistas de los Aliados bajo la promesa de que se les concedería la independencia sobre parte de su territorio histórico. Sin embargo, ni siquiera esto se cumplió y desde entonces el pueblo kurdo se encuentra dividido bajo el dominio de cuatro gobiernos que no han hecho más ahogar en sangre cada intento independentista de su parte. En la guerra entre Irak e Irán en los 80’s, los kurdos de ambos países fueron arrojados a una lucha fratricida para finalmente terminar aplastados por ambos gobiernos. Para el imperialismo yanqui fortalecer esta división era vital y por eso garantizó con su exitosa “guerra del Golfo” la autonomía política de los kurdos iraquíes, bajo la misma estrategia que se impuso primero en Sudáfrica con los bantustanes “independientes” y ahora en Palestina con los gobiernos colaboracionistas de Hamás y Al Fatah.

Cuando el imperialismo yanqui invadió Irak contó con la colaboración de las milicias kurdas (“peshmergas”), todo bajo la responsabilidad de la burguesía nativa y las direcciones pequeño-burguesas de las masas. Ahora vemos como EEUU vuelve a usar al pueblo kurdo dentro de su estrategia imperialista de dominación. El estalinista “Partido de los Trabajadores del Kurdistán” asentado sobre todo en Turquía, también sostiene esta política, después de haber abandonado ya abiertamente la causa por la independencia plena del Kurdistán luego del aprisionamiento de su líder, Abdullah Öcalan. No solo esto. La burguesía kurda asentada en Siria ha jugado un abierto papel contra-revolucionario al no respaldar el levantamiento de los explotados del país contra el gobierno de Al-Assad, pactando ser “neutrales” frente a la revolución de obreros y soldados incluso chocando abiertamente con ellos en varias ocasiones. La supuesta independencia política que han conseguido en el bantustán sirio no es más que un fraude como todas las promesas burguesas que se han hecho al pueblo kurdo. Una vez que el imperialismo termine de aplastar a las milicias del ISIS y de la resistencia iraquí, pasará aplastar a los kurdos de la mano de los gobiernos de Turquía, de Irán, de Siria y también de Irak. La independencia del Kurdistán pasa necesariamente por la derrota militar del imperialismo yanqui, del gobierno colonial de Bagdad y del gobierno genocida de Al-Assad. La necesidad de defenderse frente a los ataques reaccionarias del ISIS no justifica ni la colaboración política ni tampoco militar con el imperialismo que es finalmente el genocida número uno de Medio Oriente.

Notas

[1] Haber3, “Asker Trt Binasinda: işte ‘darbe’ bildirisi”, 16-07-16.

[2] El descuartizamiento de un joven sirio homosexual en Estambul es prueba de esto. Infobae, “Turquía: hallaron mutilado y decapitado a un refugiado sirio homosexual”, 05-08-16.

[3] Solo semanas antes del golpe se “normalizaron” las relaciones entre Turquía y el Estado yanqui-sionista de Israel. Reuters, “Israel, Turkey restore ties in deal spurred by energy prospects”, 27-06-16.

[4] Parece increíble pero aún hoy existen imbéciles que dicen que Turquía sería una suerte de potencia regional o “subimperialista” (término del castrista Ruy Mauro Marini) pasando por alto su atraso histórico (que condujo al fin del viejo imperio otomano) y sometimiento financiero y militar (hace medio siglo los yanquis tienen una base allí). La opresión nacional sobre los kurdos es compartida con Siria, Irak e Irán que también tendrían que ser calificados de “subimperialistas”. Minorías nacionales oprimidas al interior de un Estado semicolonial es un fenómeno universal presente en los cinco continentes. Solo el revisionismo más vulgar puede confundir esto con la explotación financiera, es decir, con el imperialismo moderno.

[5] Como tampoco podía estar al margen el vecino país ex soviético de Armenia, preso también de una crisis política que se ha agudizado en las últimas semanas con la toma de rehenes por parte de un grupo opositor al gobierno. DW, “Armenia: culmina la toma de rehenes”, 31-07-16.

[6] Decenas de medios de comunicación han sido clausurados, cientos de opositores han sido detenidos y otros miles han sido despedidos de sus puestos incluso en colegios y hospitales.

[7]El terror consiste mayormente de crueldades inútiles perpetradas por gente aterrada en orden a tranquilizarse ellos mismos”. Engels a Marx, Manchester, 4 de setiembre de 1870.

[8] El siguiente artículo ha sido extraído de nuestra declaración de marzo del 2015 “El reformismo frente a la revolución siria, la resistencia iraquí y la cuestión kurda: una nueva traición al proletariado mundial”.

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