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¡VIVA LA RESISTENCIA REVOLUCIONARIA: ABAJO AL-ASSAD Y LA INTERVENCIÓN IMPERIALISTA!

A cinco años del inicio de la revolución siria…

Las grandes potencias encabezadas por Obama han sellado en Ginebra y Múnich nuevos acuerdos reaccionarios contra la revolución árabe en Siria bajo el pretexto de combatir al ISIS. Mientras su prensa mercenaria habla de alto al fuego y planes para la paz, lo cierto es que los bombardeos contra las milicias revolucionarias que resisten en distintos frentes han continuado. De esto se ha encargado principalmente semicolonias como Rusia que junto a China e Irán vienen apoyando abiertamente la dictadura burguesa de Al-Assad, bajo la estrategia diseña por los EEUU. La anunciada retirada de Rusia se da entonces luego de la ejecución de esta tarea criminal, dejando el saldo de cientos de niños y mujeres asesinados.
Los explotados de la nación kurda, por su parte, están sufriendo las consecuencias de la política traidora de sus direcciones. Ahora Turquía, con el apoyo de Obama, está lanzando una campaña de persecución y ataques contra sus asentamientos y organizaciones, luego que la burguesía kurda sembrara falsas ilusiones sobre su alianza con los EEUU contra el ISIS. La nación kurda sigue descuartizada y repartida entre cuatro países, luego de ser usada para respaldar ayer la invasión de Irak y hoy la de Siria. El reformismo y el anarquismo hablan de una supuesta “revolución kurda” y de la “comuna libertaria de Ocalan”, pero silencian el rol contrarrevolucionario que ha venido jugando esta burguesía nativa sirviente del imperialismo.
Al-Assad se resiste a dejar el poder mientras el imperialismo discute la necesidad de un recambio que legitime su dominio con un nuevo rostro. Para el dictador “no es lógico decir que haya una parte de nuestro territorio a la que renunciaremos” (Infobae.com, 12-2-16). Fortalecido por el apoyo militar de Rusia, China e Irán, Al-Assad está forzando el repliegue del ISIS mientras desata una carnicería sobre los barrios obreros de la Siria insurrecta. En este sentido, el anunciado “alto al fuego” solo ha formalizado la deserción del “Ejército Libre Sirio” y demás formaciones que se han alineado a la campaña militar del imperialismo contra el “terrorismo islámico”. El ISIS, por su parte, solo está socavando con su política reaccionaria, la resistencia revolucionaria siria, de la misma forma que hacen los islamistas de Hamas con la lucha del pueblo palestino contra Israel.
En Siria, entonces, se ha concentrado la ofensiva contrarrevolucionaria que el imperialismo ha lanzado al mundo frente a la mayor crisis del capitalismo en décadas. Parte de esta ofensiva es también la intervención sobre Yemen usando Arabia Saudita. Sin embargo, vemos como en Túnez la juventud proletaria ha vuelto a levantarse siguiendo los pasos de un nuevo proceso revolucionario abierto en Palestina contra el Estado yanquisionista de Israel. En Europa el proletariado ucraniano resiste los ataques de las hordas fascistas del Maidán, así como los trabajadores de Grecia enfrentan en las calles el frente popular de Syriza y las bandas fascistas de Amanecer Dorado. En América Latina, los distintos gobiernos de la burguesía imponen planes de hambre y represión, sostenidos abierta o solapadamente por la clase media reformista.
Contra los acuerdos reaccionarios orquestados por las potencias y sus lacayos, es necesario entonces oponer una sola fuerza internacional desde el proletariado, reconociendo que los destinos de nuestra clase se juegan en Siria, Ucrania y también en América Latina. La izquierda castrochavista y los partidos socialimperialistas de Europa, EEUU y Japón, impiden a cada paso esta unidad mientras sostienen en su agonía a los gobiernos bolivarianos y la restauración capitalista en Cuba. Sus organizaciones no han realizado ninguna campaña seria de envío de apoyo material y voluntarios a Siria. Ni siquiera están saliendo en defensa de los miles de refugiados sirios y árabes que llegan a las costas de Europa. El apoyo directo o indirecto a la campaña de persecución contra el islamismo es también prueba fehaciente de su servilismo. Los revolucionarios no podemos respaldar la intervención militar extranjera sobre Siria e Irak así como tampoco apoyamos la agresión de Israel a Palestina, a pesar de que Gaza sea gobernada por los islamistas reaccionarios de Hamas.
La resistencia siria debe triunfar y conquistar una nueva ofensiva revolucionaria para traer abajo la dictadura criminal de Al-Assad, de la mano de la lucha en Túnez, Palestina y todo el Magreb y Medio Oriente. Ahora más que nunca es necesario centralizar los comités de coordinación local en un gran congreso revolucionario que asuma la dirección de la lucha contra la política derrotista de la oposición burguesa y el islamismo reaccionario. Solo así se crearán las condiciones para la toma del poder y la expropiación de la burguesía, llevando la revolución árabe a su triunfo socialista bajo una federación de repúblicas soviéticas árabes. Sin embargo, estas inmensas tareas históricas no se ejecutarán bajo la dirección del reformismo; los trabajadores árabes necesitan ahora más que nunca de partidos verdaderamente revolucionarios agrupados definitivamente bajo las banderas de la Cuarta Internacional.


Hace un año atrás, en nuestra declaración por el cuarto aniversario de la revolución siria, advertimos y denunciamos con claridad la política traidora del seudotrotskismo, en particular de la LIT-CI, en relación a la cuestión kurda. En ese momento, los morenistas afirmaron que: “La victoria de la nación kurda y las brigadas antidictatoriales sirias sobre el EI [Estado Islámico], un enemigo superior en número y armamento, es un soplo de optimismo y moral para los pueblos de la región”. Contra esta posición funcional al imperialismo, nosotros declaramos que “en la medida que la estrategia militar del imperialismo siga ganando terreno, más se fortalecerán el gobierno de Al-Assad y el de Bagdad llevando la revolución siria y la resistencia iraquí a su derrota definitiva, desenlace que también sufrirán las masas kurdas”. Los hechos recientes han confirmado trágicamente esta perspectiva, dejando al morenismo como un simple apéndice de la propaganda militar norteamericana. No olvidemos que aún hoy la LIT-CI sigue solicitándole a Obama el envío de armamento pesado para aplastar “el fascismo y neocolonialismo islámico”.

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